2015-10-20 20:10 FC Barcelona Por: Administrador

Lo que el Barça hará, y nunca admitirá, contra la UEFA



Óscar Fanjul

Josep Maria Bartomeu ha tragado mucho, mucho, en los últimos meses ante la UEFA. Ha ido recibiendo bofetadas y poniendo la otra mejilla para evitar un nuevo caso de judicialización en el club, pero el severo castigo de 40.000 euros impuesto por la exhibición pacífica de un centenar de esteladas unido a la suave sanción de 11.000 y 20.000 euros impuesta a Atlético y Benfica respectivamente, por el uso de la violencia de sus aficionados lanzando bengalas y poniendo en peligro la vida de otros espectadores, han obligado al presidente del Barcelona a dar un golpe sobre la mesa y decir basta. Basta de tomaduras de pelo. Y el club está dispuesto a pasar a la acción hasta las últimas consecuencias para hacerse respetar.

El Barça recurrirá al Comité de Apelación de la UEFA, del que nada bueno se espera, luego irá al TAS, después a la Corte de Suiza y finalmente a Estrasburgo si antes no ha obtenido justicia. El Barça se ha cansado y le declara la guerra a la UEFA en un momento en que su presidente, Michel Platini, está tocado y herido de muerte por el caso de corrupción de la FIFA, a través de Joseph Blatter,  que le afecta directamente como vicepresidente. Entre corruptos anda el juego. Cuanto más corruptos, más severos con las sanciones a los demás.



Bartomeu recurrirá a un viejo truco muy habitual en la vida social del FC Barcelona en los últimos años. Recurrirá a uno o varios o a un grupo de socios para presentar una querella contra Platini y la UEFA a título particular ante los tribunales ordinarios de justicia. El Barça, como club sometido a las normas de la UEFA, no puede hacerlo, pero un particular o particulares sí. Y por ahí va a iniciar el Barça su guerra particular contra la UEFA, utilizando a terceras personas dispuestas a llevar adelante la acusación particular, como hizo recientemente Jordi Cases contra Rosell y Bartomeu, un método que no es nuevo y que también se utilizó contra Joan Laporta.

El Barça ha cambiado de estrategia y ha decidido que la mejor defensa es un buen ataque. Y se va a defender atacando, y hasta las últimas consecuencias, como ha admitido el directivo Jordi Mestre. El objetivo es que sea la propia UEFA la que pida una tregua. En este momento no está la UEFA para que le saquen más trapos sucios de los que ya se han hecho públicos. El Barça lo sabe y va a atacar por ahí. La otra línea, la conservadora, sólo serviría para acumular multas. Y a través de la justicia ordinaria el caso está ganado. No se puede sancionar con 40.000 euros la exhibición pacífica de un símbolo que no está prohibido en España. La UEFA ha llegado demasiado lejos y el Barça intentará hacérselo pagar.


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