2012-07-02 22:07 FC Barcelona Por: Administrador

Lo que es seguro es que España no es el Real Madrid



He disfrutado mucho durante la Eurocopa con las contradicciones del aparato propagandístico que Florentino Pérez (y Mourinho) tiene repartido estratégicamente por las cajas de máxima resonancia ubicadas en la capital del reino.

Antes de empezar la Eurocopa Cristiano Ronaldo era el justo dueño absoluto del Balón de Oro, con Özil e incluso Benzema como damas de honor. Ahora esos mismos reclaman el galardón para Casillas o para Ramos o para Albiol.  Es igual. Cualquiera menos Messi. Y si no puede ser, que se lo lleve Iniesta, un mal menor aceptable. A la hora de la verdad la legión de madridistas repartida por la Eurocopa se ha ido para casa con más pena que gloria y sólo han triunfado los españoles por estar donde estaban y al lado de quien estaban.



El tiki taka es aburrido si quienes lo practican visten de blaugrana. Pero, ¡oh milagro!, si esos mismos que se pasan la pelota mientras el contrario mira y corre se enfundan La Roja, entonces el tiki taka se convierte en virtuosismo, en el orgullo de un país, en nuestra seña de identidad, en la envidia del mundo. Y todos a babear con ese juego preciosista al primer toque.

Hace un mes el fútbol moderno era el de la pegada (en el más amplio sentido de la palabra) que emplea Mourinho. Lo que juega el Barça era una moda ya superada. Ahora, viendo la portada de L´Equipe dando las gracias a España por enseñar al mundo cómo se juega al fútbol, ese juego aburrido del Barça se convierte en inteligente... pero sólo si los jugadores del Barça visten de rojo. No nos vayamos a confundir.

Y nos indignamos porque Italia se niega a regar el césped. Claro, es una estrategia de pequeño, de miedica, de equipo asustado que necesita de malas artes para plantarle cara a un rival superior, al mejor. Eso si lo hace Italia. Si lo hacen otros es una conducta  digna de ovación. Lo mismo que los aplausos que ha recibido la "squadra azzurra" por quedarse en el césped a aplaudir la entrega de la copa al campeón. Se ha hablado de deportividad y fair play tanto como se ha tratado de silenciar la actitud miserable de otros que no han sabido hacerlo cuando les ha tocado.



"España no es el Barça, allí hay cinco jugadores del Madrid", dijo Mourinho al inicio de la Eurocopa. Cierto. Del Barça sólo había ocho. Así que no exageremos. Lo que es seguro es que España no es el Real Madrid. Porque de la misma manera que el Barça juega siempre de forma parecida a como lo hace España, el Madrid no sabría jugar a eso porque no tiene jugadores con las virtudes precisas para moverse así. De hecho, lo que el Madrid ha aportado a la selección es destrucción: Casillas, Arbeloa, Albiol, Sergio Ramos y Xavi Alonso.  Todos destructores. Y, ojo, que España ha hecho un gran trabajo defensivo (un gol encajado en seis partidos). Y especialmente Casillas y Ramos han brillado a gran nivel (como lo hubieran hecho Valdés y Puyol sin problemas en su lugar). Pero no es esa la faceta de España que causa la admiración en el mundo. Lo que enamora de La Roja es su talento delante, su capacidad creativa. Y ahí sí tiene mucho que ver, todo, la aportación blaugrana, que ha contado con un inestimable Silva capaz de sintonizar con la onda de Xavi, Iniesta, Cesc y Busquets. Quizá por eso, porque está a su nivel, Mourinho lo despreció. No era digno de estar a sus órdenes.

Y sigue la feria. Acabo de ver un medio madrileño reclamando para esta selección el título de "mejor de la historia". Será porque juega bonito y gana. Igual que el Barcelona, a quien los mismos forofos profesionales de la manipulación le niegan el honor de ser el mejor equipo de su barrio después de ganar tanto o más que La Roja y de hacerlo a lo grande.

Qué cosas. Una misma filosofía de juego es amada y odiada con la misma intensidad. Esto es España.


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