2015-06-10 21:06 FC Barcelona Por: Administrador

Lo que no ha explicado Alves a los periodistas



Joan Tubau

"Yo solo estoy en los sitios en los que me siento querido. Por algunos momentos lo había dudado pero el otro día me quedó muy claro que la mayoría de la gente me quiere y me valora y eso fue una de las cosas que me ha hecho tomar la decisión de quedarme. Yo siempre sigo mi corazón, si me equivoco que sea por él y si acierto que sea por él. Mi corazón me pedía seguir aquí y que tengo muchas cosas que ofrecer. Tengo el mejor grupo de compañeros, jamás he visto un grupo con tanta conexión y eso, quieras que no, te va ayudando a la hora de tomar la decisión. Se han ido acumulando una serie de factores positivos que me han llevado a tomar esta decisión". Así ha justificado Dani Alves su decisión de quedarse en el Barça después de meses amenazando con su marcha.



Lo cierto es que Dani Alves le echó un pulso a Bartomeu.  Porque se sabía imprescindible para Luis Enrique. Porque el Barça no puede fichar hasta enero. Porque sus suplentes no gustan al técnico. Porque la afición le quiere. Porque es el mejor amigo de Messi... Estaba convencido de que Bartomeu aceptaría sin rechistar cualquier exigencia suya. Y se subió a la parra exigiendo unas cifras que prácticamente duplicaban lo que ha estado cobrando hasta ahora. Era un pulso en toda regla.

La directiva valoró la situación. Calibró que se trata de un futbolista de 32 años del que lo mejor que se puede esperar es que mantenga su rendimiento. Difícilmente irá a más, especialmente en su posición, en el que el físico es fundamental. Valorando que el Alves del futuro no estará al nivel del Alves del pasado, Bartomeu, como premio, le ofreció un contrato de dos temporadas más una más, si se dan una serie de condiciones, cobrando lo mismo que percibía cuando estaba en la cresta de la ola.

Alves consideró la decisión de Bartomeu como un afrenta e inició su campaña  filtrando a los medios ofertas que nunca se produjeron -hasta el PSG lo tuvo que desmentir oficialmente-. En esa partida de póquer Alves jugaba con muchos faroles, convencido de tener muchos ases bajo su manga para ganarla. Su última amenaza una semana antes de la final de Berlín: "estoy más fuera que dentro", sentó muy mal en la directiva. Se consideró inoportuna y desafortunada. Y se activó el fichaje de Aleix Vidal mientras a Alves se le decía que tenía hasta el día de ayer para responder a la oferta y que, en caso contrario, podía darse ya por desvinculado del Barcelona.



Alves le vio las orejas al lobo, se asustó y reculó. Sigue insistiendo en que se queda perdiendo dinero. Algo que no se ajusta a la realidad. Se queda porque, como le ha dicho su amigo Messi, en ningún sitio estará mejor que aquí. Tampoco a él le apetecía marchar. Ni abandonar el Barça ni la ciudad. Se limitó a intentar sacar un beneficio económico que no ha logrado. Y no le ha dicho a la prensa que se queda en el Barça porque esa es la mejor oferta que tiene.

 

 


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