2016-02-17 15:02 Cristiano Ronaldo Por: Administrador

Los abrazos y besitos sólo están permitidos con Zidane



No deja de resultar divertido y ridículo que en Madrid moleste que reine la armonía en la plantilla del FC Barcelona y que los tres cracks de delante se lleven a las mil maravillas, como amigos y casi hermanos. Por lo visto molesta tanta efusividad y tanto abrazo para festejar los goles y los títulos... Molesta entre quienes no tienen oportunidad precisamente de celebrar títulos desde que este trío se unió en el Barça. Cristiano Ronaldo lo dejó claro ayer en su rueda de prensa cuando le preguntaron por el buen rollo que existe entre el tridente del Barça. Nada mejor que el mal rollo que le caracteriza a él para responder a la pregunta: "¿Es lo que lees o lo que te dicen? Voy a contar una cosa. En el Manchester ganamos la Champions y yo no hablaba con Scholes, Giggs o Ferdinand, más allá del 'Buenos días'. Y sin embargo teníamos un equipo estupendo. Yo no tengo que cenar con Benzema o invitarle a mi casa. Lo importante está en el campo. No necesito besitos ni abracitos".

Cinco cenitas que acabaron en cerete

Ni cenas, ni besitos ni abracitos. Aunque la temporada pasada, la de los cero títulos del Real Madrid y los cinco titulos del Barça, la plantilla del Real Madrid, con él incluido, se reuniera en cinco cenas con el objetivo de conjurarse para intentar sin éxito apartar al Barça de la senda de los títulos. Ni besitos ni abracitos, como los que le dio él a Gareth Bale asegurándose de que la cámara captaba la imagen... Se le entiende todo. Ni besitos, ni abracitos... porque no tiene a quién dárselos. Nadie obliga a Messi, Neymar y Suárez a salir a cenar con sus parejas. Lo hacen porque se sienten cómodos juntos. Pero eso, como la sinceridad de Guardiola, no gusta en donde prefieren el cinismo y la hipocresía de Mourinho. Y apuestan por  poner en duda esta luna de miel mientras partido a partido los protagonistas se encargan de dejarles con el culo al aire.

El empalagoso Pedrerol con los abrazos de Zidane

Hoy ha estado magnífico Josep Pedrerol en Jugones, al más alto nivel de su cinismo: "Cristiano acabó cabreado la rueda de prensa. Harto de ciertas preguntas, de tanta comparación con el Barça!". Y ha añadido: "en parte tiene razón, con los besitos y los abracitos no se ganan los partidos, pero tampoco sobran". Y después de admitir que es bueno que los cracks se lleven bien, lanza un palo al aire: "Es cierto que el buenrollismo puede resultar empalagoso por la insistencia de la prensa. De alguna prensa". Seguramente se refiere a él mismo y a su empalagosa obsesión por convertir en victorias los abrazos de los jugadores en los entrenamientos de Zidane, por darle valor de tres puntos a las imágenes que el Real Madrid pone a su disposición de los entrenamientos para que las propague, por empalagar al personal con una ficción de Zidane que no se ajusta a la realidad: tercero en la Liga. Parece que para Pedrerol sólo si es en presencia de Zidane los besitos y abracitos dejan de ser empalogosos. Seguramente es porque lo pone así en el guión. ¿Pero tendrán que acabar pidiendo perdón Messi, Suárez y Neymar por celebrar sus goles con abrazos? ¿Estamos ante otra provocación y falta de respeto al prójimo, especialmente al prójimo madridista? ¿Tanto duele verles felices y victoriosos imponiendo su aplastante superioridad? El buenrollismo no se improvisa ni se impone. Surge. Y Josep Pedrerol, y Florentino Pérez y todo el madridismo sabe que estando Cristiano Ronaldo, el egoista, de por medio, es imposible que en el Real Madrid se pueda vivir el buenrollismo del Barça.  Sabemos que Cristiano Ronaldo no es dado a repartir sus besitos y abracitos en el vestuario del Real Madrid. Es muy libre. Aunque alguien debería preguntarse por qué el vestuario del Barça parece Disneylandia y el del Madrid un funeral. O mejor que no se lo pregunten y que sigan entretenidos con Bruce Springsteen y la faena que le han hecho al Barça con lo de la final de Copa. Y todos felices y contentos. Todos, todos.

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