2012-02-07 10:02 FC Barcelona Por: Administrador

Los árbitros le echan tres manos al Madrid



Dejando al margen otro tipo de decisiones y recurriendo únicamente a las referidas al uso antirreglamentario de la mano en el juego, el Real Madrid debería tener 4 puntos menos y el Barça 2 puntos más. Es decir, el Barça estaría a un punto del Madrid y dependiendo de sí mismo para ser campeón.

En la jornada 13 el Real Madrid ganó 2-3 en Mestalla gracias a que el colegiado de ese partido, José Antonio Teixeira Vitienes, no quiso ver en el minuto 94 algo que "vio todo el mundo", una mano flagrante de Higuaín que desviaba dentro del área la trayectoria del balón. El Real Madrid sacó de Valencia 2 puntos más de los que debía.



En la jornada 18, durante el Espanyol-FC Barcelona,  Turienzo Álvarez se comió también una mano clara dentro del área de Raúl Rodríguez, defensor del Espanyol, en el minuto 92. El colegiado debió considerar excesivo darle al Barça un penalti en el minuto 92 que podía concederle la victoria, Mejor no hacerlo. El Barça se fue de Cornellà con 2 puntos menos de los que debía.

En la jornada 22 el árbitro Ayza Gámez no quiso ver lo que "vio todo el mundo", una mano clara de Pepe dentro del área del Getafe en el minuto 70 de forma voluntaria y añadiéndole una dosis de teatro, también sancionable, para que pareciera que le habia dado en el estómago. El Madrid se fue de Getafe con 2 puntos más de los que debía.

Así, puntito a puntito, va cimentando el Real Madrid la diferencia que le separa del FC Barcelona. Es evidente que el equipo de Mourinho sigue en el mundo real a años luz del Barça. De hecho, en los cinco enfrentamientos directos que han tenido ambos equipos esta temporada Mourinho no ha sido capaz de ganar ninguno. Cierto que se observó cierta mejoría blanca en el último, tan cierto como que se trataba de una eliminatoria a 180 minutos y en los 90 anteriores disputados en el Bernabéu la superioridad blaugrana fue sencillamente insultante y humillante.



La sorprendente clasificación que impera en la Liga no se basa pues en méritos deportivos, sino en las escandalosas ayudas arbitrales que está recibiendo el Real Madrid a lo largo de la temporada. Los llantos, los insultos y las amenazas de Mourinho en la prensa y los parkings han surtido efecto. Mourinho sabía muy bien lo que decía cuando afirmaba que su segundo año sería mejor que el primero. Nadie podía imaginar que se refería a que el trato arbitral le sería vergonzosamente favorable. A Mourinho, tan preocupado por la limpieza de los éxitos de los demás, no le da ahora vergüenza ganar de esta forma tan despreciable y antideportiva. No le da vergüenza ganar necesitando de trampas, de errores que se suceden sin solución de continuidad a favor de sus intereses. Es normal que de un tiempo a esta parte el Real Madrid no hable de los árbitros. La última vez que lo hizo fue para para llamarles "sinvergüenzas" en un parking o para enviarles a fumarse un puro con sus amigos del Barça, como hizo Casillas sin que nadie del siniestro Comité de Competición instruido por el villarato para llevar al madridismo a la gloria, se haya dignado por analizar esas palabras y castigarlas como se merecen.

De manita en manita fragua el Madrid su posición en la tabla. Sólo así, con la ayuda arbitral, puede entenderse que este equipo sin alma compuesto por mercenarios de mil nacionalidades comande la clasificiación. No es una buena noticia para el fútbol que el equipo en el que juega Pepe, el de las agresiones que rozan o superan lo delicitivo, el de los pisotones, sea el líder. Pero eso es lo que hay porque así lo quieren los árbitros o quienes los dirigen.


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