2012-03-06 12:03 FC Barcelona Por: Administrador

Los árbitros se ríen del Barça



Sánchez Arminio, un pésimo árbitro metido desde tiempos inmemoriales a dirigir a los árbitros, no quiere perder su chollo en la Federación y sabe qué teclas tiene que tocar para perpetuarse en el cargo. Ahora lo que está de moda y se lleva es hacer méritos ante Florentino Pérez poniendo piedras en el camino del Barça hacia la Liga para que la distancia que le separa del Madrid sea cada vez más grande. No parece que el presidente Pérez pueda tener queja.

La última fechoría, colocar en el Camp Nou al árbitro de más confianza, el madrileño Velasco Carballo, para jugar contra el Barça y a favor del Real Madrid. No le salió bien, porque el Barça es mucho Barça y supo sobreponerse a tres penaltis no pitados y a una expulsión que traerá cola. Como Sánchez Arminio no logró su objetivo de tumbar al Barça en el campo, lo va a intentar ahora en los despachos denunciando a Piqué ante el Comité de Competición, el mismo que no encuentra motivos para actuar de oficio contra un pisotón de Pepe a Messi o ante los insultos de Mourinho y Casillas contra la clase arbitral.



El tema es realmente escandaloso. El entrenador del Real Madrid y su capitán pueden decirle a un árbitro a la cara lo que les venga en gana sabedores de que no se atreverá a denunciarlo en el acta por miedo a represalias. Los tentáculos del presidente Pérez son alargados. En cambio con el Barça vale todo. Hace dos años Guardiola le dijo al colegiado Clos Gómez que se había equivocado y le cayeron 15.000 euros de multa y un partido de sanción. La pasada temporada un miembro del staff técnico blaugrana, Aureli Altimira le recriminó a un árbitro en el túnel de vestuarios una decisión equivocada, Le cayeron dos partidos pese a que el colegiado reflejo en el acta que no mediaron desconsideraciones ni insultos. Sin embargo, llamarle a un árbitro "sinvergüenza" agazapado cobardemente entre los coches de un parking sale gratis. Así se imparte justicia en el fútbol español.

Gerard Piqué le dijo a Velasco Carballo en el descanso del encuentro del sábado que se había comido un penalti a Keita. Eso no se lo perdonó y fue a por él en cuanto se reanudó el partido. Ni le llamó sinvergüenza ni le invitó a irse de fiesta para celebrarlo con los jugadores del Sporting a fumarse unos puros, "tanta polla y tanta mierda", como hizo Casillas, ni se puso la mano en la cara, como hizo Sergio Ramos, ni hizo el gesto de robo, como hizo Cristiano Ronaldo. Tampoco se le ha ocurrido a nadie del Barça sacar un papel con 13 errores del árbitro para denunciar una persecución arbitral. Pero el peso de la justicia va a caer sobre Piquél mientras en la Casa Blanca ríen y no se avergüenzan de ganar la Liga de esta manera.

Queda claro que existen dos varas de medir. Una para el Real Madrid y otra para el Barcelona. Y gracias a eso el Real Madrid tiene entre ocho y diez puntos más de los que debería tener y el Barcelona entre ocho y diez puntos menos de los que se ha ganado en el campo. Así se falsea una competición. Así se mangonea una Liga teñida de vergüenza y escándalo. Afortunadamente, en el cara a cara, el Barcelona ha tenido cinco oportunidades este año para demostrar quién es el mejor. Los cinco clásicos disputados esta temporada arrojan un balance de tres victorias blaugrana y dos empates. Es decir, el Real Madrid ha tenido cinco oportunidades de ganar al Barcelona y no ha sido capaz de vencer en ninguna de ellas. Sólo cuando ha gozado de la complicidad arbitral a lo largo del campeonato ha conseguido cimentar su superioridad.



Al Madrid le han señalado 10 penaltis a favor -alguno de ellos por una falta fuera del área, al estilo Guruceta-, los mismos que no le han pitado al Barcelona. Además, al Madrid le han dejado de pitar tres penaltis en contra (mano de Huguaín dentro del área en Valencia, mano de Pepe dentro del área en Getafe y derribo de Lass a Víctor en el Mallorca-Real Madrid). Mientras tanto, un sólo colegiado, Velasco Carballo, el madrileño elegido por la Federación para arbitrar en la Eurocopa como premio a los servicios prestados, se ha encargado de justificar el regalo privándole al Barcelona de nada menos que cinco penaltis en sólo dos partidos (dos en Mestalla y tres ante el Sporting). Sánchez Arminio está muy preocupado por castigar a Piqué, pero antes debería hacer limpieza en su colectivo cuando un colegiado demuestra con claridad su animadversión contra un equipo, lo que atenta contra el propio espíritu de este deporte y sus valores de fair play. Aunque, bien mirado, da la sensación de que eso es precisamente lo que el presidente de los árbitros espera de ellos: suciedad y mangoneo.

A los cinco penaltis robados por Velasco Carballo al Barça hay que añadir la mano dentro del área de Raúl Rodríguez que no vio Turienzo en el Espanyol-Barça. Tampoco pudo favorecerse el Barça de los penaltis que no fueron concedidos en Gijón, Getafe y frente al Racing y el Betis en el Camp Nou. Son tan malos que ni siquiera saben guardar las apariencias. Mientras las salvajadas de Pepe y Sergio Ramos quedan impunes y las ofensas de Mourinho se las lleva el viento, andan ahora los árbitros y los comités muy preocupados por la "intolerable" reacción de Piqué. Se ríen del Barça y aquí nos limitamos a contestar que "esto no pinta bien".  Seguirán metiéndonos el dedo en el ojo y seguirá siendo el Barça el castigado por poner la otra mejilla.


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