2012-05-17 13:05 Real Madrid Por: Administrador

Los gestos que delataron el enfado de Guardiola



Guardiola quería una salida tranquila, emotiva, con los que más quería, pero hasta en eso Rosell le volvió a fallar. El presidente azulgrana volvió a ponerle una vez más la zancadilla al de Santpedor. Este no quería que se hablara de su sustituto, sino solo de él, de su legado y de su figura, pero el máximo representante del Barcelona, con su subalterno Zubizarreta, se lo estropearon.

 



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Un día que debía ser especial para Pep, centrando de nuevo todas las miradas, acabo siendo el día de Tito, algo que no gusto al hasta entonces jefe del banquillo azulgrana. Él no quería eso y sus gestos le delataban. Le habían vuelto a traicionar, como de costumbre, Rosell volvía a ser su gran instigador, como en estos dos últimos años.

Tras las palabras de Zubizarreta en las que nombraba a Tito como sucesor de Guardiola, el estado de ánimo de Pep cambió, ya no era el mismo que al principio de la rueda de prensa. Pasó de la emotividad a la desidia, de poner una sonrisa en todo momento a intentar que aquello acabara lo antes posible. El ejemplo más claro se produjo al final de la rueda de prensa, cuendo se producía la última foto junto al presidente y al director deportivo del equipo, él no quería estar allí. Saludó y se marchó. 




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