2013-03-25 17:03 FC Barcelona Por: Administrador

Los internacionales del Barça ignoran a Arbeloa y Alonso



Alguno puede pensar que el gesto repetido por Arbeloa y Xabi Alonso de ponerle la mano en la cara a Leo Messi para provocarle y humillarle de paso puede olvidarse como si tal cosa. O que las mentiras urdidas por Arbeloa en el parking de Bermabéu contra Messi para ensuciar su imagen pueden ser ignoradas por ocho de los integrantes de la selección. O que la mala fe que muestra Xabi Alonso buscando el tobillo de los jugadores del Barça puede ser perdonado como si no hubiera pasado nada. Vamos, que parece que puede existir barra libre para dar rienda suelta a la antideportividad cuando está el Barça delante y luego irse de rositas y exigir que a uno le traten con delicadeza cuando comparte concentración con las "víctimas" en la selección.

La bronca de Piqué a Arbeloa en el partido que España disputó ante Finlandia nació en el mismo momento en que Arbeloa le puso la mano en la cara a Messi y minutos después se inventaba una historia de ciencia ficción en el parking para emborronar de forma barriobajera el buen nombre de Leo Messi. El "compañero" Jordi Alba ya le contestó en una sala de prensa. Y Piqué aprovechó para ajustar cuentas el pasado viernes con un defensa que no sintoniza con la filosofía de juego blaugrana que se impone en la selección y que prefiere tirar de provocación y malas artes antes que tocar el balón con criterio.



No se puede exigir a los jugadores del Barcelona que olviden y perdonen los desplantes y malos modos que han recibido en fechas recientes de Arbeloa y Xabi Alonso, en todo caso se les puede pedir que lo pasen por alto. Pero el poso queda, más que nada porque se han firmado muchas paces y los malos modos siguen vigentes. Los jugadores del Barcelona, que son mayoría en la selección, no les hacen el vacío a Xabi Alonso y Arbeloa, pero no mantienen con ellos una relación normal de camaradería. No se lo han ganado. Además, la ausencia de Iker Casillas en la concentración, un hombre que se caracteriza por buscar la armonía en el grupo, no ayuda.

El efecto Mourinho sigue vivo en la selección. Su sombra perniciosa contra el fútbol español está ahí y sus secuelas las acusa La Roja. Gerard Piqué puede decir que no se acordaba de todo eso cuando discutió con Arbeloa. Imposible olvidar tanta afrenta. Y todo gracias a Mourinho y sus métodos marriobajeros.


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