2011-08-25 19:08 Real Madrid Por: Administrador

Los malos no son los que visten de blanco



No seré yo quien justifique el gesto de Mourinho sobre Tito Vilanova. Eso no tiene justificación. Pero de ahí a focalizar todo el problema que se ha generado entre el Madrid y el Barça en la persona del portugués va un abismo que, además, es injusto. En las últimas horas se ha pretendido convertir a Mourinho en el culpable de todos los males que aquejan a la Humanidad, pero yo puedo dar fe y confirmar que no fue Mourinho el toro que mató Manolete, aunque pueda parecerlo.

Desde Barcelona, el presidente Rosell y varios jugadores han coincidido en su discurso: el Madrid tiene un problema. Claro, y el Barça y todos. Me hace gracia esta manera de desviar responsabilidades al vecino y esta facilidad que tiene el Barcelona para escurrir el bulto. Es cierto que el Real Madrid podría intentar rebajar la intensidad que Pepe imprime a su juego cuando tiene delante al Barcelona. Es cierto también que alguien debería hablar con Marcelo para evitar que se deje llevar por la ofuscación cuando le buscan. Es posible que eso sea un problema. Pero el Barça no sólo tiene un problema. Tiene muchos.



No es normal que el segundo entrenador del Barcelona se dirija al banquillo rival para insultarles con aquello de "sois una banda de hijos de puta". Tampoco es normal la aparatosidad de Alves, al que se le puede llevar volando una corriente de aire si tiene al Madrid delante. Tampoco es normal que Messi le haga gestos al banquillo rival, provoque a Coentrao después de marcar un gol  o escupa al banquillo del contrario.

Los problemas se le acumulan al Barcelona y bueno sería que los resolviera antes de ponerse a dar lecciones de urbanidad a los demás. El que esté limpio de pecado, que tire la primera piedra. Y el Barcelona no está legitimado para tirar ni la primera ni la última piedra. Sería bueno que barrieran su casa antes de ponerse a limpiar la de los demás. Y dedicarse a señalar al de enfrente no es la mejor terapia para solucionar la tirantez y la crispación en la que se encuentran sumidos los dos clubs más grandes del fútbol mundial.

Yo admito actuaciones criticables en el Real Madrid, pero reconozcámoslas todas. No se puede ir por la vida viendo la paja en el ojo ajeno cuando en el propio tenemos una viga.



 

 


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