2015-06-20 20:06 FC Barcelona Por: Administrador

Lo que Laporta ha callado en su presentación



Pedro Riaño

"Como ya sabéis, me presento a las elecciones del Barça y lo hago para conseguir que el Barça vuelve a ser de todos. Os tengo que decir que decir me siento más preparado que nunca para presidir el club".



"Tengo más experiencia, tengo mis defectos, como todos ya conocéis, pero los mismos principios. Para mí el Barça es más que un club, y esto es una declaración de principios. Un modelo basado en Cruyff, La Masía, Cataluña, Unicef ; un club polideportivo y una organización profesional que haga que funcione este modelo; durante la campaña lo defenderé con todas mis fuerzas.

"Durante muchos años he recibido el apoyo de muchos barcelonistas y ésta es una de las razones por las que me presento. La hora de la verdad ha llegado y necesito más que nunca el apoyo de todos vosotros; porque esta campaña la haremos entre todos”.

Este fue el discurso de Joan Laporta anoche. Repasemos los referentes de su modelo:



1.-CRUYFF. Ex gurú caido en desuso que por no ver no ve ni los partidos del Barça en el Camp Nou. Opina, opina y opina, generalmente de oídas. Y su discurso ha perdido calado, especialmente desde que Pep Guardiola emergió como nuevo gurú de las nuevas generaciones del barcelonismo, ahora en el exilio. Los más jóvenes saben de él por su personaje del Crackovia. Se le atribuye una filosofía que ya estaba implantada en el Barça incluso antes de que él llegara como jugador.

Su etapa de futbolista la cerró en el Barça con cinco años, una Liga y una Copa. Aunque, eso sí, dejando telarañas en las arcas del club. El mejor jugador del mundo tenía que cobrar más que todos los demás juntos, aunque, salvo en el primer año, no se lo ganara y respondiera a sus ingresos escondiéndose en el campo, sacando fueras de banda, dirigiendo el tráfico y, sobre todo, protestando. Protestando mucho, que de eso sí sabe.

Como entrenador de Núñez:  Antes de volver al Barça como técnico dijo que jamás trabajaría en el Camp Nou mientras Núñez fuera presidente, pero el cheque le convenció, traicionando así a los movimientos antinuñistas que confiaban en él. Ganó cuatro ligas y perdió otras cuatro. Ganó dos títulos europeos y perdió seis. Y ganó una Copa y perdió siete. Con suerte dispar. Mientras le duró el equipo que le prepararon Josep Lluis Núñez y Javier Clemente, hubo éxitos. Luego se encargó de cambiarlo de arriba a abajo y llegaron los fracasos. Aún se recuerda la prepotencia con la que afrontó la final de Atenas, que perdió por 4-0. Creyó que el Barça ganaba gracias a él -de hecho está convencido de que él puso al Barça en el mapa- y un día descubrió que con su hijo, su yerno y cuatro amiguetes el Barça no iba a ningún lado. Núñez se cansó y le despidió y, desde entonces, ha estado enredando en el Barça. A favor del presidente cuando ha sido su amigo y en contra cuando no ha sido de los suyos. Su discurso cansino ya no engaña a nadie. Las oscuras relaciones de su Fundación con el Barça cobrarían nuevos bríos si su amigo Laporta es elegido presidente. Y luchará por ello con todas sus fuerzas.

Como asesor de Laporta desaconsejó el fichaje de Ronaldinho -él prefería a Albelda, Aimar y Angulo-, bendijo llegadas dudosas como Hleb, Chygrynski, Cáceres, Keirrison o Henrique, y enreda todo lo que puede. La última cita sonada es que el Barça se equivocó con Neymar porque "dos gallos no pueden estar juntos en el mismo gallinero". Afortunadamente, Bartomeu no le hizo caso. Si gana las elecciones su amigo volverá a ser presidente de honor, una figura que no contemplan los estatutos. Pero da igual. Las cosas de los estatutos a Laporta le preocupan bien poco.

2.-LA MASÍA. La actual Masía, que puso en marcha Josep Lluis Núñez e inauguró con la piedra piedra Joan Gaspart, vivió durante su mandato (2003-2010) una fase de desinterés vergonzoso hasta el punto de que hubo que esperar la llegada de Sandro Rosell para inaugurarla de forma definitiva. Y tiempo le sobró para ello. Los Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta y compañía ya se los encontró puestos cuando llegó. De su época quedan Busquets y Pedro, que no está nada mal. A los suyos les ha molestado mucho el descenso del filial a Segunda B. No recuerdan que durante el mandato de Laporta los nefastos gestores del fútbol base de la época llevaron al filial a Tercera, de donde lo tuvo que rescatar Pep Guardiola. Laporta se llena ahora la boca con La Masía, pero él poco o nada hizo para ponerla en marcha.

3.-CATALUÑA. Joan Laporta abandonó el Barça para dedicarse a la política y a sus ideales independentistas catalanes. Con el viento a favor del tema, que cada vez cala más hondo en la sociedad catalana, ha sido incapaz en cinco años de servir a sus ideales vertebrando un partido político, como era su intención, o sumándose a otro que le permitiera infliuir de manera decisiva en la vida política catalana. Su fracaso en la política, en donde nunca fue aceptado, le obliga a volver a Barça a hacer política, sin caer en la cuenta de que el Barça ya está suficientemente arraigado en Catalunya sin necesidad de hacer política desde dentro. El Barça es un club catalán y catalanista que no precisa de salvadores de la patria para reafirmar su auténtica personalidad. El club es lo que los socios quieren que sea. Sólo eso. Su aportación sólo contribuirá a generar más crispación entre Cataluña y España.

4.-UNICEF. Vuelve a la carga Laporta con UNICEF, de lo que se siente muy orgulloso. Pidió a la asamblea permiso para poner publicidad en la camiseta porque la situación financiera del club era crítica y, después de buscar en China, tontear con una casa de apuestas y negociar con Viagra, se encontró con que no era capaz de encontrar una oferta a la altura de lo que un club como el Barça exige. Y se inventó lo de UNICEF para tapar su fracaso de gestión. UNICEF no sólo no paga nada sino que le cuesta dinero al club. El Barça no tiene, además, la exclusiva, pues son varios los equipos en España y en el mundo que comparten sponsor y, a nivel de imagen, nada mejor que tripletes para elevar al máximo la marca Barça.

Lo de UNICEF es la escusa para cargar contra Qatar, el patrocinador que él no supo encontrar, un sponsor que paga muchísimo más de lo que en su momento ofrecían las marcas por su Barça. Y eso le duele. No le gusta Qatar. A él lo que le gusta es el régimen dictatorial  del papá de su amiga Gulnara Karimova en Uzbekistan. Ante el juez reconoció haber cobrado de ese régimen tiránico 10 millones de euros aprovechándose del prestigio que le confería ser presidente del Barça. Lo de Qatar no le gusta porque ahí no tiene nada que tocar, pero no le importa tratar con quien desprecia la democracia si puede sacar provecho. Al menos Qatar le deja al Barça bastante más de lo que le dejó Uzbekistán, que le enriqueció a él pero no al club.

Son las verdades a medias de Joan Laporta. Con su cara A, pero también con su cara B.


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