2011-07-15 12:07 FC Barcelona Por: Administrador

Luis Enrique podría haber sido el 'actual Guardiola'



Estuvo a punto de ser el entrenador del Barcelona B cuando para el mismo cargo se posicionó Pep Guardiola en 2007 y para quien la anterior directiva -presidida por Joan Laporta- le tenía preparada la responsabilidad del fútbol base. Además de ser la persona que debía conectar con el fútbol profesional.

Al final, el Barcelona se decantó por que Guardiola se sentase en el banquillo del filial, porque era lo que realmente deseaba. Así se lo hizo saber al por entonces secretario técnico, Txiki Begiristain, cuando le preguntó qué quería hacer en el club.



Luis Enrique perdió entonces su oportunidad y volvió a desconectar del fútbol, entregándose al triatlón y a actividades deportivas de máxima exigencia. Hasta que se dio cuenta que realmente su pasión residía en el fútbol.

Encontró la oportunidad de entrar nuevamente en el Barcelona. Precisamente ocupando la temporada 2008-09 el banquillo del filial que dejaba Guardiola, que tras hacerlo campeón de Tercera y subirlo a la Segunda B, pasaba a entrenar al primer equipo.

Fue justo el propio Guardiola quien en una comida le ofreciera al asturiano la posibilidad de ser el entrenado del filial.



Se da la circunstancia que meses atrás uno de los candidatos para ocupar el banquillo que iba a dejar Frank Rijkaard, como era el portugués Jose Mourinho, ya había dejado claro que quería un segundo de la casa. Y la opción era entre Luis Enrique y Pep Guardiola.

Ya en el Barcelona B, Luis Enrique proyectó toda la pasión con la que se había entregado en su etapa de futbolista y en su corta fase de "hombre de hierro" en exigentes pruebas de resistencia física.

No le fueron muy bien las cosas al principio. Se le acusó de "amarrategui" (defensivista) y de salirse de la ruta en la que debía transitar futbolísticamente el por entonces Barça Atlètic. Para Luis Enrique, un futbolista del filial, además de jugar como lo hace el primer equipo, también debe ser permeable en todos los sistemas.

Así, el fútbol del filial con Luis Enrique Martínez experimentó una evolución: fue de una apuesta por la idea que tenía, de transitar entre un 4-3-3 a un 4-4-2 e incluso a un 3-5-2, para acabar asimilando el estilo exacto en este último año a lo que practicaba el primer equipo.

Además, con todas sus variantes: defender en zona los saques de esquina, centrales abiertos en la fase ofensiva, falto de un nueve, etc.

Tozudo de naturaleza, puso en escena una química especial que le acompañado siempre: ser extremadamente competitivo. Para ello, no le tembló el pulso a la hora de ser muy exigente con sus jugadores, aplicando una disciplina rígida, pero siendo justo con todos: los que estaban en mejores condiciones jugaban los partidos.

Descartó a jugadores que se entrenaban con el primer equipo, porque entendía que los futbolistas debían estar el viernes o el sábado para la charla táctica previa al partido. Esto generó alguna tensión con el primer equipo, pues futbolistas que tenían proyección, como el caso de Pedro, estaban en el campo de entrenamiento con el Barcelona y en el graderío viendo al filial.

Ese primer roce se solucionó con el tránsito de jugadores y ya no implicó que, al regreso al Barcelona B, tuvieran cerrada las puertas de la titularidad.

Esas ideas y otras relacionadas con la disciplina las captaron sus jugadores, entregados en cuerpo y alma a su entrenador, y al que idolatran sin fisuras. Por una parte, estaba el técnico exigente e intransigente, frente al entrenador que aportaba soluciones y se volcaba con sus futbolistas.

Esta comunión permitió al Barcelona B rozar la fase final de Segunda B hace tres temporadas, cuando acabó quinto; aunque al año siguiente, como segundo, el filial ascendió a la Segunda división.

En la categoría de plata, tras doce años fuera de ella, el Barcelona B con Luis Enrique acaba de firmar la mejor temporada de la historia del filial, al haber acabado tercero.

Lo hizo también habiendo desplegado un fútbol delicioso y haber marcado 85 goles -la misma marca que el campeón Betis- y haciendo "Pichichi" (máximo goleador de la categoría) a un jugador que estaba a punto de colgar la botas, como es el ex españolista Jonathan Soriano (31 goles). EFE

 


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