2016-11-10 21:11 FC Barcelona Por: Administrador

Luis Enrique toma una decisión sobre su futuro en el Barça



Fede Peris Puede sorprender que, mientras la directiva va cumpliendo con los plazos en la renovación de las principales estrellas de la plantilla del FC Barcelona, persista la duda de la continuidad de Luis Enrique como responsable del grupo. Lo lógico es que las altas y las bajas del club y las decisiones que afectan al futuro inmediato del equipo se produzcan de acuerdo a los gustos y preferencias del técnico responsable. Y Luis Enrique, que acaba contrato con el FC Barcelona dentro de siete meses y medio, mantiene la incertidumbre de su continuidad en el Camp Nou. Al menos de puertas para fuera. El detalle ha sido aprovechado por algunos medios madrileños para meter cizaña en la relación entre el técnico y la directiva blaugrana. Sin embargo, la situación es más sencilla de lo que algunos malintencionados puedan intentar vislumbrar. Luis Enrique es feliz en el Barça. En más de una ocasión ha definido su trabajo en el club como estar en Disneylandia. No tiene ninguna queja de la directiva. Le han dado todo lo que ha pedido, aunque no siempre las decisiones del técnico han sido compartidas en la zona noble del Camp Nou, en donde determinaciones  suyas, como el ostracismo al que está sometiendo a Aleix Vidal -un fichaje que se podía haber evitado- no sean bendecidas desde la directiva. Pero también en el alto mando consideran que Luis Enrique se ha ganado a pulso el crédito que le acompaña después de los cuatro títulos en su primer año y el triplete de la temporada pasada.

La relación con la prensa motiva y divierte a Luis Enrique

Por otra parte, Luis Enrique se siente querido por la afición. Raro es el partido en el Camp Nou en el que los aficionados no corean su nombre. Y, aunque la relación con la prensa pueda parecer tormentosa, lo cierto es que Luis Enrique, que ya militó en el club como jugador durante cinco años, llegando a ser capitán, ya está acostumbrado a ese tipo de tensiones que, a veces, según indican sus allegados más próximos, incluso le motivan y divierten. Si el técnico promueve la incertidumbre sobre su futuro es sencillamente porque quiere mantener tensionados a sus jugadores sin dejar espacio a la relajación. La directiva sabe cómo piensa y que su deseo es renovar el contrato que vence el próximo 30 de junio, pero antes de hacerlo público necesita confirmar que el grupo humano que dirige también quiere que siga. Y la mejor forma de demostrarlo es confirmando en el día a día que están enchufados al cien por cien con su proyecto. Es la misma fórmula que en su momento empleó Pep Guardiola renovando de año en año y mantiendo el suspense hasta el mes de marzo.

El contrato de renovación está listo para ser firmado

Luis Enrique estampará su firma en el nuevo contrato que el club ya le tiene preparado cuando todas las renovaciones de los jugadores estén cerradas y el rendimiento del equipo se mantenga en los niveles que él exige. No quiere convertirse en una hipoteca para el club si los resultados se tuercen, y espera cerrar la temporada con un nuevo balance triunfal que confirme que los jugadores siguen creyendo en él. Sin dudas, incondicionalmente. Después de su divorcio con Leo Messi hace ahora casi dos años, tanto Luis Enrique como la estrella argentina mostraron una cintura excepcional para resolver la crisis y convertir su relación en una auténtica luna de miel. La opinión de Leo Messi es importantísima, y se lo tiene ganado para su causa. No hay mas que ver la motivación que ha venido mostrando en los últimos partidos. Los pesos pesado, además, están con él y las voces discordantes en la plantilla son mínimas. Si todo transcurre de acuerdo a las previsiones, cerrando el año con un balance de títulos satisfactorio y la actitud del equipo en el campo se ajusta a lo que desea Luis Enrique, la renovación está cantada. Luis Enrique es culé, vive en Gavà, junto a Barcelona, su mujer es catalana y sus hijos son catalanes. Se encuentra plenamente integrado a Cataluña y es feliz trabajando en el club de sus amores. Nada le haría más feliz que seguir dirigiendo al Barça. Y si no ha firmado todavía su continuidad es porque quiere ser honesto y seguir sólo en el caso de que tenga plenas garantías de que su trabajo le será rentable al club en forma de títulos. Lo demás, los malos rollos y las motivaciones perversas que pueden conducirle a su marcha del Barça con sólo ruido. Ese ruido al que está acostumbrado Luis Enrique porque ya ha aprendido a convivir con él.


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