2016-04-03 10:04 Real Madrid Por: Administrador

Luis Enrique ya sabía que el clásico podía acabar así



Luis Enrique no las tenía todas consigo antes del clásico, aunque sus declaraciones públicas transmitieran una seguridad infinita en sus jugadores. Luis Enrique sabía que el clásico podía acabar como acabó, pero le queda el consuelo -al menos así lo piensa él- de que la derrota ante el Real Madrid es un hecho puntual que no tiene por qué dejar secuelas en su equipo. Al técnico barcelonista no le hacía ninguna gracia que se mezclaran con el clásico los homenajes a Johan Cruyff. Él ha sido el primero en sumarse a los actos ideados para honrar la memoria de Johan Cruyff, pero temía que el ambiente festivo que se respiraba en un Camp Nou más pendiente de homenajear a Johan Cruyff que de ganar al Real Madrid pudiera trasladarse a los jugadores, como así fue. El Barça inició el partido con una falta de concentración evidente en el campo y con la atención dispersa de los aficionados en la grada. Luis Enrique quería que el Camp Nou fuera una caldera, una olla a presión que asfixiara al Real Madrid, pero el Camp Nou repartió su apoyo al Barça y a la memoria de Johan Cruyff. El calendario quiso juntar el clásico con el homenaje al mito barcelonista y el técnico está convencido de que esa circunstancia ha perjudicado al equipo. Ya se lo temía antes de empezar el partido, y así trasladó sus preocupaciones a su entorno más próximo. Y sus temores se confirmaron. El técnico asturiano hubiera preferido que los actos dedicados a Johan Cruyff se hubieran organizado para el  final del partido, pero no podía ser. Se mezclaron las cuestiones deportivas con las sentimentales y el Barcelona lo acabó pagando. Ahora Luis Enrique espera una nuevo oportunidad -¿semifinales de la Champions League?- para dejar las cosas claras entre el Barcelona y el Real Madrid volviendo a la línea del 0-4 y sin aportes sentimentales paralelos que puedan distraer la atención de los jugadores y los aficionados.

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