2016-05-17 16:05 Opinión Por: Administrador

En Madrid se han vuelto locos



CikhXzHWgAAM0-_Pedro Riaño Sí, de locos es la portada del diario La Razón según la cual "Zidane es campeón de Liga". Surrealismo en estado puro. El Real Madrid se ha convertido en el "irreal Madrid" sumido en una realidad virtual en la que nada es lo que parece. Hemos pasado de las 10 razones por las que el Real Madrid será campeón, expuestas por Tomás Roncero agarrado a un clavo ardiendo 24 horas antes del desenlace final de la Liga, al conformismo del triunfo moral porque Zidane ha sacado más puntos que Luis Enrique y el Cholo Simeone. Este Real Madrid de los triunfos morales recuerda mucho al Barça perdedor de décadas negras ya olvidadas. El Real Madrid del "nadaplete", de los años en blanco, ha roto con su historia gloriosa de títulos y vive de los triunfos morales, de la estadística de Zidane o de los goles de Cristiano Ronaldo. Ha llegado un punto en que el madridismo disfruta como un título los pichichis inútiles de Cristiano Ronaldo que no sirven para ganar nada. Y ahora echan mano del "efecto Zidane" para resumir una temporada, la del fax, la de la alineación indebida, la del cambio de entrenador, la del 0-4, con un dato estadístico que no quedará registrado en el palmarés, aunque sí aparezca en portadas sin otro fin que engañar al personal con falsas ilusiones de valor cero. Así está el Real Madrid, viviendo de la propaganda de sus voceros útiles más que de la gloria de sus títulos. Una Liga de ocho no es lo que un club con la historia del Real Madrid merece. Pero la realidad actual pasa por un cambio de chip y un conformismo inexplicable capaz de colmar de alegría a una afición a base de pichichis, de Balones de Oro estériles, de estadísticas de un entrenador o, simplemente, porque el club impide que el Barça celebre un triunfo en la Copa del Rey en el Bernabéu. A falta de pan buenas son tortas. En eso se ha convertido la felicidad en un club que en otros tiempos encadenaba un triunfo detrás de otro... de los de verdad, no de los de mentirijillas, como ahora. Pero mientras el aparato de propaganda funcione, el madridismo seguirá engañado y anestesiado por los gaiteros útiles que interpretan  la música que lo adormece todo y que hace parecer como cierto lo que no es más que una ilusión falsa. Falsa, falsa.

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