2012-11-12 16:11 FC Barcelona Por: Administrador

Mano dura contra el Barça, mano blanda para el Madrid



Cuando Morata marcó el gol de la victoria del Real Madrid en el Ciudad de Valencia en condicionales irregulares, todo el banquillo del Real Madrid acudió en pleno a abrazarse con él, especialmente su compañero del Castilla Nacho. Había que entender la explosión de júbilo de los suplentes madridistas. Y Muñiz Fernández lo entendió tan bien como entendió Paradas Romero que había que enseñarle una tarjeta amarilla a Cesc Fàbregas en Riazor por abrazarse a Messi cuando logró el quinto gol que aseguraba el triunfo del Barcelona hace apenas un par de semanas. Poco antes los jugadores suplentes del Madrid saltaron a abrazar a Cristiano Ronaldo en el Camp Nou y tampoco pasó nada. ¿Por qué a unos sí y a otros no?

Es el doble rasero de los árbitros. Un reglamento para el Real Madrid y otro para el FC Barcelona. Los blancos pueden saltarse el reglamento siempre que quieran, con el Barça hay que estar vigilantes para aplicar a rajatabla la ley. Lo mismo sucede con los banquillos. Mourinho puede quejarse, protestar, decir lo que le venga en gana. Y en Valencia dio un recital de quejas. A Tito Vilanova lo expulsaron en la primera jornada, en Pamplona, por decirle al cuarto árbitro que se había producido una falta sobre Busquets.



Esta es la realidad de una liga descafeinada en la que los árbitros parecen querer poner su granito de arena para que el Madrid no se quede descolgado antes de tiempo, si es que no lo está ya.


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