2016-05-16 18:05 Real Madrid Por: Administrador

Marcelo ve venir el "nadaplete" en pleno canguelo blanco



Mientras los medios de comunicación más forofos y bufanderos de la capital intentan echarle agua al vino de la celebración del FC Barcelona, asegurando que aunque el equipo de Luis Enrique logre el doblete (Liga y Copa), será un doblete triste y con olor a fracaso si el Real Madrid conquista La Undécima.

El canguelo se apodera del Real Madrid

Siempre en condicional. Si el Real Madrid... Hasta Zidane tiene que llamar la atención a su prensa cavernaria para recordarle que el Real Madrid todavía no ha ganado nada. Por eso, suena mal que el madridismo mediático ningunee la Liga cuando suele ser su argumento preferido presumir de ellas, aunque sean en blanco y negro y sólo los más ancianos las hayan podido disfrutar. Y el doblete del Barça será tan triste, que el Real Madrid, que jamás ha conseguido un triplete, únicamente cuatro veces a lo largo de toda su historia ha sido capaz de ganar en un mismo año la Liga y la Copa. La cara que se le quedó a Marcelo en Riazor, al confirmar que la Liga, esa que no tiene valor, había volado del Bernabéu una vez más, expresa con todo el dramatismo el canguelo que vive ahora mismo el Real Madrid, por mucho que el aparato de propaganda pretanda esconderlo detrás de un clima de euforia que no se cree nadie. El Barça podrá llorar por su triste doblete  -no se vieron caras largas entre los aficionados en las celebraciones de ayer-, pero el Real Madrid está a 90 minutos de cerrar la temporada con un "nadaplete". Uno más en la colección de años en blanco de Florentino Pérez. Habrá que ver entonces cómo se lo toman Josep Pedrerol y compañía, los que menosprecian el doblete porque no tiene valor. Es difícil imaginarles cuestionando algo del Real Madrid, y menos de su cúpula dirigente. Seguramente tirarán de lo de siempre en los últimos meses: "Hay futuro con Zidane" y, por supuesto, del eterno: "Y Cristiano salta más". Y de los árbitros, por supuesto. Lo habitual entre los perdedores. La cara de Marcelo lo dice todo. Y esto no ha hecho más que empezar. El drama madridista está servido, un año más.

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