2011-12-23 08:12 FC Barcelona Por: Administrador

Messi e Higuaín le esconden un secreto a Mourinho



Leo Messi sólo tenía 11 años cuando fue a realizar una prueba de una semana en River Plate. Allí se mezcló con los chavales del infantil de River y compartió delantera con Gonzalito, un tal Higuaín, de su edad, que ya destacaba por su facilidad goleadora. Lo recuerda la web argentina canchallena.com. "Yo iba a buscar chicos y hay muchos en Rosario. Un amigo me trajo a Messi, lo vi chiquitito. El padre me dijo que le gustaría que lo viera. Iba a cumplir 13 años y tenía pruebas de los de 16. Le expliqué eso, pero el padre me dijo que estaba acostumbrado jugar con más grandes", recuerda Federico Vairo, un ex jugador de River convertido en ojeador.  "A los 10 minutos, lo llamé. Él (por Messi) pensó que lo iba a retar porque gambeteaba a todos, pero le dije 'no le des la pelota a nadie y si me ves a mí en el camino, también me tenés que gambetear'". 

Leo estuvo cuatro días a prueba en River.  "Cuando lo vimos, decidimos que había que ficharlo. Era muy habilidoso, nos impactó, pese a su físico pequeño". Esos días le juntaron con Gonzalo Higuaín, hoy su rival en el Real Madrid y complemento en el ataque de la selección argentina. "Fui el primero en juntarlos, algo impresionante. Imaginate si hubieran llegado a ser la dupla de River en Primera, algo increíble", recuerda Abrahamian, el responsable entonces de los infantiles de Messi: "Era corto de carácter, hablaba poco. Pero en la cancha lo vi totalmente distinto. La primera vez que jugó ninguno lo conocía y él hablaba con sus compañeros para tirarles mejor los centros". 



Desde entonces, Leo Messi y Gonzalo Higuaín, que compartieron juntos la ilusión de jugar un día en el primer equipo de River Plate, mantienen una excelente amistad. Leo marcho enseguida a España para integrarse en el fútbol formativo de La Masía que le permitiría crecer como persona y como profesional del fútboil. Higuaín sí llegó a jugar en River, pero voló también muy joven. Con apenas 18 años afrontó la aventura del Real Madrid. Messi fue creciendo y creciendo en todos los sentidos. Higuaín también, aunque más despacio y de otra manera. Leo alcanzó sin problemas la titularidad y la capitanía de la selección argentina y convenció a Maradona para que seleccionara a Higuaín, al que sus éxitos en el Real Madrid no le servían para llegar a la albiceleste. Fue Leo quien intercedió y convenció a Diego Armando Maradona, entonces seleccionador, para que probara a aquel viejo amigo convencido de que no le defraudaría. Maradona le convocó y hasta hoy.

Detrás de una rivalidad necesaria, ambos se tienen adoración. Messi no lo manifesta porque no es hombre de palabras. Y Gonzalo Higuaín tampoco porque los métodos de Mourinho no lo permiten. Gonzalo ya sabe lo que pasó con Gago cuando se le ocurrió admitir que el Barça es muy superior al Real Madrid y que da gusto verle jugar. Desapareció de inmediato de la faz de la tierra madridista. Pero le guste o no a Mourinho, Higuaín y Messi son buenos amigos, aunque "lleven su relación en secreto", como rezaría el titular de cualquier revista del corazón refiriéndose a una relación sentimental entre famosos.


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