2015-01-09 14:01 FC Barcelona Por: Administrador

Clima de guerra civil en el Camp Nou



Fede Peris

Los 27.099 espectadores que anoche desafiaron al frío ambiental y al frío que produce el FC Barcelona a nivel institucional, opinaron anoche sobre el contencioso que enfrenta a Leo Messi y Luis Enrique y que puede acabar con uno de los dos fuera del club. Ese parece el desenlace más lógico. 



Y los aficionados, en la entrada más floja de toda la temnporada, han querido participar en el conflicto expresando su opinión y decantándose claramente por Leo Messi, pero poniendo de relieve que son muchos también los que respaldan a Luis Enrique y empiezan a cansarse del crack argentino. Nada nuevo en este club, en el que ya se recuerdan divorcios sonados como el de Helenio Herrera y Suárez,  el de Johan Cruyff y Hennes Weisweiller, el de Schuster con Venables, el de Laudrup con Cruyff, Romario con Cruyff.  Stoichkov con Cruyff o Guardiola con Ibrahimovic. En todos los duelos venció siempre el entrenador, salvo en el que protagonizó Johan Cruyff como jugador en el año 1976. Dijo: "O Weisweiller o yo". El presidente Montal echó al entrenador y las consecuencias de esa decisión se pagaron durante los siguientes 20 años.

Anoche en el Camp Nou el plebiscito popular ofreció un resultado muy favorable para Leo Messi, que fue ovacionado y aclamado en diversas fases del partido mientras se coreaba su apellido. Pero también Luis Enrique tuvo a sus defensores, especialmente en el Gol Sur, de donde salieron voces coreando su nombre. Aunque, a diferencia de lo que sucedió con Messi, que sólo recibió aplausos, los que coreaban el nombre del técnico recibieron la respuesta de otro sector del campo en foma de pitos.

Así se manifestó el Camp Nou anoche. Pero faltaban muchos. El próximo domingo, ante el Atlético de Madrid, la consulta puede ser más fiable. Ahí podrá constatarse el clima de división que vive el club, repartido entre partidarios y detractores de Luis Enrique, a quien no le perdonan haber enfadado a la "Bestia" Messi. También será un buena oportunidad de comprobar qué proporción real se ha cansado ya de Messi y de lo que algunos consideran sus caprichos. 



 

 

 

 


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