2014-11-21 23:11 FC Barcelona Por: Administrador

Messi: ¿Por qué te callas?



Pedro Riaño

No se acaba de entender la relación que Leo Messi mantiene con los medios de su país, en donde le crucifican por no ganar el Mundial y no le perdonan una. Cada vez que acude a la cita de la selección argentina accede sin problemas  a cualquier petición de entrevista de medios de su país, un país en el que no vive desde hace 15 años. Un país cuyos medios le atizan sin contemplaciones cuando no lidera a su equipo al triunfo.



Y, paralelamente, ningunea a los medios de Barcelona. Los medios que se lo piensan muy mucho antes de denunciar sus problemas de actitud, su bajón físico o esa pérdida de chispa que le aleja de un Balón de Oro que un día fue suyo. Leo Messi organizó un incendio en Manchester con sus ambiguas palabras expresadas a la televisión argentina de Olé. Dejó en el aire muchos interrogantes que los socios del Barça, los que le quieren y le pagan, necesitan descifrar. A Messi le han pedido en Barcelona que aclare el sentido de su discurso. Pero se ha escondido. No ha mostrado ningún interés y ha permitido que se especule con sus intenciones de forma subjetiva y sin base alguna. ¿Era eso lo que pretendía?

Leo Messi goza en el mejor club del mundo de tratamiento de ser excepcional. Lo menos que puede esperarse de él es que se comunique con los socios del club que le paga y le adora. Si hay algo que le incomoda en el Barça, que lo diga. Ya le buscaremos una solución, como ha sucedido siempre. Pero ya está bien eso de tirar la piedra para esconder la mano. Generar interrogantes en Argentina para no aclararlos en Barcelona, donde vive y donde se gana la vida, no es la mejor manera de corresponder a todo lo que el club ha hecho por él desde que era un chavalín. Ha desperdiciado una excelente oportunidad de aclarar conceptos y tranquilizar a la masa social, que ahora vive intranquila ante el nuevo incendio que ha creado él solito y que en nada contribuye a la paz social que necesita el equipo para volver a reinar en el mundo.

Messi está mal dirigido y peor aconsejado. Si lo que pretende es echarse a la afición en contra y forzar su marcha del Barça, lo tiene fácil: que ponga 250 millones sobre la mesa y que se vaya a donde quiera. Como hizo Florentino Pérez con Cristiano Ronaldo cuando se le puso triste. Es momento de acabar ya con las medias tintas, con las renovaciones año a año de contratos que se firman para cinco temporadas. 



Si Messi quiere seguir, que lo siga. Con la boca bien abierta. Y si se quiere ir, que lo diga también. En el mundo global de la comunicación, posiciones como la suya de esconder la cabeza debajo del ala sólo conducen a libres interpretaciones que generan confusión. Y no es eso lo que necesita el Barça.


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