2015-05-06 11:05 FC Barcelona Por: Administrador

Messi se lleva peor con Guardiola que con Luis Enrique



Fede Peris

Sorprende tanto que Leo Messi no mantenga ninguna relación con Pep Guardiola como sorprendió en su momento que, viviendo en Nueva York Pep, no se dignara a visitar a su antiguo amigo Tito Vilanova cuando éste fue a tratarse a la ciudad de los rascacielos del cáncer que acabó con su vida. Sin cosas de Pep Guardiola, que hoy ha enviado a su secretario, Manuel Estiarte, el que hace el trabajo sucio, al paseo de la plantilla del Bayern por el Tibidabo para entorpecer la labor de los cámaras de televisión con malos modos.



La cuestión es que no debe extrañar que Leo Messi haya roto toda vinculación con quien fue el entrenador en la época de sus mejores éxitos. De hecho se sabe, por filtraciones de propio entorno fiel de Guardiola, que Messi fue una de las causas de su marcha del Barça. Pep asistió y disfrutó de la evolución del chico Messi al megacrack Messi, y no le gustó. Le impuso una serie de exigencias que debía cumplir en su vida privada, cuestiones de tipo alimenticio, que Leo no cumplió y Guardiola se lo tomó muy mal, como un desafío. Las relaciones entre ambos fueron deteriorándose poco a poco. También aparecieron diferencias técnicas, como los constantes castigos con los que Pep sometía a Cesc Fàbregas, un compañero con el que Leo se entendía especialmente bien sobre el césped. Messi denominaba "guardioladas" a decisiones técnicas cuestionables que no compartía. Por ejemplo, el fichaje de Ibrahimovic, un capricho de Pep que a él no le hizo ninguna gracia. Un SMS enviado a Pep dejaba constancia de que "Bueno, ya veo que ya no soy importante para el equipo, así que...". Era una amenaza en toda regla.  Y, paralelamente, Guardiola empezó a tener problemas con Piqué y con Cesc Fàbregas y con Alves. El futuro del Barça con Pep en el banquillo pasaba por la eliminación de estos jugadores, a lo que Sandro Rosell se negó. O ellos o yo, llegó a plantear Pep. Y se fue.

La cuestión es que ahora mismo Leo Messi sintoniza mucho mejor la onda Luis Enrique que la de Guardiola. Tuvo con él un enfrentamiento cuando le dejó en el banquillo de Anoeta. Pero Luis Enrique va de cara y eso a Messi le gusta. Se las tuvieron, con el resto de la plantilla como testigo, pero la cosa quedó ahí. Luis Enrique ha demostrado tener cintura sin necesidad de ceder un milímetro de su cuota de poder, y las aguas han vuelto a su cauce. Tanto, que Messi se encuentra más cómodo en el campo de acuerdo a las directirces de Luis Enrique que con las de su amigo Tata Martino e incluso Pep Guardiola.

Todos se respetan y de ninguno de los protagonistas de esta historia saldrá una palabra más alta que la otra para calificar al otro bando. Pero en esta plantilla del Barcelona son muchos los veteranos que empiezan a estar hartos de ser simplemente meros peones del "Barça de Guardiola". Considera que si aquel Barça fue de alguien fue precisamente de Leo Messi, el mismo que el día en que Pep anunciaba su intención de no seguir en el Barça en una rueda de prensa a la que asistió la plana mayor de la plantilla, decidió "desaparecer" y "celebrarlo" en la intimidad. "Leo siempre está, aunque no esté", dijo en aquel momento Pep Guardiola para justificar su ausencia.



Desde entonces, sólo se han saludado en algún encuentro oficial casual. Sin embargo,  no parece normal que dos personas que se deben tanto el uno al otro hayan decidido eliminarse mutuamente de sus vidas. Pero Guardiola ya es historia y ahora es la hora de Luis Enrique, un técnico que se encontró con un Messi cruzado y al que ha sabido ganarse poco a poco en el día a día.


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