2014-09-13 18:09 FC Barcelona Por: Administrador

Messi y Neymar le tienden una emboscada al Athletic (2-0)



Joan Tubau

El Barça de Luis Enrique sólo sabe conjugar el verbo ganar. Lo gana todo. No es el Barça de Guardiola, ni el de Tito, ni siquiera el del Tata Martino. Es un Barça diferente, el de Luis Enrique. Posiblemente este equipo tendrá problemas para batir los récords goleadores de anteriores temporadas, pero, sin Víctor Valdés, va a encajar muy pocos goles. De hecho, es el único equipo que todavía no ha encajado un sólo gol en la Liga.



Después de las victorias sobre el Elche y el Villarreal, hoy ha caído el Athletic, uno de los grandes, cuarto clasificado la temporada pasada y compañero de viaje en la Champions League. Este Barça impresiona tanto, que el equipo vasco ha llegado al Camp Nou asustado y se ha limitado a defenderse durante todo el partido. Encerrado atrás, renunciando al ataque y confiando en aguantar el 0-0, el Athletic se ha mostrado rácano y pobretón en su juego. El Barça ha tenido problemas para asaltar su fortaleza, cierto, pero también ha tenido paciencia y ha esperado a que llegara su momento para asestar dos golpes definitivos que han dejado KO al equipo de Valverde.

Como sucedía el año pasado con la gran mayoría de equipos que desfilaron por el Camp Nou, el Athletic se ha cerrado y el Barça ha tenido serios problemas para encontrar el camino del gol. Pero a diferencia de otros tiempos, el equipo blaugrana, que hoy vestía la camiseta de la senyera,  ha estado cerca de conseguirlo muchas veces, se han generado oportunidades y, aunque la pelota no entraba, los ataques del Barcelona siempre llevaron peligro.

Luis Enrique ha dejado otra vez en el banquillo a Neymar, Piqué y Xavi. Toda una declaración de intenciones. Una demostración de que no se casa con nadie y de que en este equipo sólo Messi tiene la titularidad asegurada. Y Messi ha vuelto a responder. Ha generado peligro constantemente, las mejores jugadas salían de sus botas y ha dado hasta cuatro asistencias de gol claras a sus compañeros. En una posición más retrasada, el trabajo de Messi ha sido brutal, aunque no obtuviera recompensa hasta que apareció Neymar en el minuto 63.



El técnico blaugrana, cuyo nombre ha sido coreado por el graderío, ha vuelto a confiar en Munir y también en Sandro, que ha salido al final sustituyendo a Pedro. Munir ha creado mucho peligro, ha dispuesto de varias oportunidades y ha sido un incordio constante para la zaga vasca, pero el partido no se ha roto hasta que ha sido sustituido por Neymar en el minuto 62. La salida de Neymar ha sido clave, su movilidad ha desconcertado a los defensores vascos y su entendimiento con Messi ha sido clave para que desatascara el partido con dos goles nacidos de las botas del argentino. Los dos mejores jugadores del mundo, en forma, son imparables. Hoy lo han demostrado. No hay equipo en el mundo que pueda presentar un tándem diabólico de tanta calidad como el que forman el argentino y el brasileño.

Antes el Barcelona pudo haber marcado por medio de Pedro, Munir, en tres ocasiones, Rakitic, Alba y Neymar. Pero el balón no quería entrar. Ha sido entonces cuando Messi y Neymar se han arremangado y han resuelto el choque con dos goles que premian el interés del Barça por la creación del juego y castigan al Athletic por su negativa a plantarle cara. 

Este Barça tiene menos la pelota, pero es más letal. Tiende a abusar menos del pase corto y recurre al balón largo en el último pase. Es la aportación de Luis Enrique. El polémico tiki taka no es posible si Xavi no está en el campo, y con Rakitic, la reencarnación de Schuster, el Barça juega diferente. Ni mejor, ni peor. Diferente. Nadie en el Camp Nou dudó de que el Barça iba a ganar el partido cuando a 11 minutos del final el tanteo señalaba el cero a cero inicial. Y es que en los últimos minutos el Barça se ha comido literalmente al Athletic, lo ha achuchado, lo ha empujado hacia su propia portería y lo ha desmantelado con un juego vertical y vistoso. 

Esto empieza bien. El proyecto de Luis Enrique tiene buena cara. El técnico asturiano ha demostrado que Neymar, saliendo 20 minutos, podía hacer más daño que formando en el once titular. Le ha salido bien. Hasta ahora todo lo sale bien. Es normal que el Camp Nou le reconozca como su gran fichaje y se lo recuerde coreando su nombre.  Suele pasar, cuando las cosas le van bien al Barcelona, el Madrid lo acusa, sufre y se hunde con la presión.  Y esto no ha hecho más que empezar.


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