2012-11-12 18:11 Real Madrid Por: Administrador

Morata, último ejemplo de las verdades de Mou



Porque fue Mourinho el hombre que dio a conocer el nombre de Morata en el panorama nacional. Fue él, y no otro entrenador, el que le convocó por primera vez con el primer equipo y el que le hizo debutar en Primera División, allá por 2010. Son hechos constatables que están ahí y que no atienden a ningún tipo de análisis ni opinión. Sin embargo, los detractores del portugués intentan atacarle con el argumento de que nunca ha confiado en la cantera y que gestos como esos sólo los ha tenido por necesidad imperiosa o por populismo.

Es verdad que había necesidad imperiosa ayer, como también lo es que Mourinho nunca tuvo la obligación de llamar a Morata cuando apenas era un chavalín que estaba empezando a jugar con el Castilla o de hacerle debutar en un encuentro de Liga. Después de aquello, se quejan muchos, el delantero sufrió un supuesto "ostracismo" la pasada temporada, en la que no tuvo el mismo protagonismo con los mayores que en el primer curso del de Setúbal en el banquillo.



En lugar de eso, Morata ayudó al filial merengue a ascender, al mismo tiempo que crecía su experiencia. Mou no le quitaba ojo pero prefería que fuese a su ritmo, que no se lo creyera. Decidió aparentar que había dejado de confiar en él para dejarle tranquilo y darle los minutos que necesitaba. No importó que la prensa recordase su nombre durante todo ese tiempo. ¿Saben cuál fue la respuesta del portugués? Precisamente esa. "Le tengo en mis pensamientos. Déjenle tranquilo".

Y está claro que lo tenía. Tres pretemporadas con el primer equipo y frenazo a su salida este mismo verano, con el Arsenal acechante, para hacerle ficha de la primera plantilla... por orden y deseo de Mourinho. El técnico que no confía en la cantera, y que ayer tiró del chaval porque se le necesitaba de verdad, no por populismo.

Todo lo que dijo en la sala de prensa después del partido es cierto e incuestionable e irrefutable. Luego, cada uno podrá pensar lo que quiera acerca de la política de cantera del club y de su entrenador, que no es diferente a la de muchos otros a lo largo de la historia, y hacerle creer a la gente que un canterano debería contar más a la vez que futbolistas por los que la entidad ha pagado una millonada y que, muchas veces, también tienen que quedarse en el banquillo porque no tienen sitio, como Benzema e Higuaín. Si por la caverna y por algunos fuera, el Madrid tendría que jugar con 21 futbolistas de titulares cada partido. 




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