2012-03-29 09:03 FC Barcelona Por: Administrador

Mou: "Ayer, ahora y siempre con el Barça en el corazón"



Y hubo motivos para hablar del árbitro de Milán. Tres penaltis, por ejemplo. El Barça va acumulando de tres en tres los penaltis que no le pitan. Ayer fue un paisano de Ibrahimovic, en el próximo partido Dios dirá. Tres penaltis (a Alexis, a Messi y a Puyol), los tres claros, los tres no pitados. Hay entrenadores que ante una situación como ésta montarían una rueda de prensa para preguntarse por qué y para echar mierda removiendo el lodo con el claro interés de hacer daño a los demás mientras se saca de encima las pulgas de su fracaso. Hay entrenadores que cuando no se salen con la suya insultan a los árbitros e incluso les van a buscar al parking. Hay entrenadores que cuando tienen una rabieta porque el resultado les es adverso, se dedican a meter el dedo en el ojo, y no de forma metafórica, al prójimo.

Nada de eso sucedió en Milán, porque el entrenador del Barcelona no pertence al grupo de los técnicos pendencieros. El árbitro le robó el partido al Barça, cierto. Pero ni por qués, ni sinvergüenzas, ni relación de históricas canalladas, ni insultos al árbitro ni amenazas en el parking ni dedo en el ojo a nadie. En el Barça existe otra cultura, otros valores que impiden a quienes lo representan comportarse como vulgares matones de barrio.



El problema de Mourinho es que sigue anclado en el pasado, en el "ayer, ahora y siempre con el Barça en el corazón". Al madridismo le gustaría escuchar eso mismo sobre el Real Madrid, pero esos cariños están reservados al Barça, el único club al que lleva en el corazón...por amor o por odio. Es como una obsesión. En cambio, al madridismo sólo le regala el canguelo. Un día se va al Chelsea, otro día al Inter. Los aficionados blancos viven un sinvivir. Y hasta Roncero lamenta la tomadura de pelo de este portugués guasón que tiene contrato en vigor, pero que amenaza con irse: "No le voy a obligar a que ame al Madrid por mucha pena que me dé. Pero sí le voy a pedir que si nos va a ser infiel no lo airee delante de todo el vecindario...". Hasta este punto llega el servilismo blanco hacia este caballero. Roncero admite que Mourinho le ponga los cuernos al Madrid con otros equipos, pero que no se sepa. Roncero admite el problema, pero prefiere esconderlo debajo de la alfombra, como la porquería. Que parezca un accidente. Como todo en el Real Madrid: mucha propaganda y simulación para engañar al pueblo llano. Si no puede ser, que lo parezca.

Y mientras tanto se le consiente todo al simpático caballero portugués: desplantes en ruedas de prensa, ausencias en citas obligadas, el efecto que causa un secretario maleducado que habla por su boca en twitter, el daño que sus actos e instrucciones hacen a la imagen del club... Nunca un entrenador fue tan consentido y mimado en el Real Madrid y, a cambio, él devuelve desconfianza, amenazas de marcharse y suciedad a la imagen de una entidad que siempre presumió de blancura.

Mourinho ha vuelto a equivocarse. Él sabe mejor que nadie que en el Barcelona hay tema arbitral porque los colegiados no se lo están poniendo fácil al equipo de Guardiola. Por eso se ríe y espera a modo de desafío que en el Barça no hablen de los árbitros. Como si sólo él tuviera licencia para quejarse de los árbitros. Tampoco hace falta que lo pida hablando del Barça en una rueda de prensa de contenido madridista. En el Barcelona no se habla de los árbitros porque Guardiola no quiere. Ayer pudo haber rajado y mucho. Ni una palabra del árbitro. Ni un por qué, ni un insulto ni una agresión. Son dos opciones diferentes: la educación o la ordinariez. Cada uno es libre de elegir la que más le guste.



 

 


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