2011-02-16 16:02 Real Madrid Por: Administrador

Mourinho – Guardiola: ¿quién es el prepotente?



En la última jornada de Liga hemos podido ver a José Mourinho y Pep Guardiola, considerados por la inmensa mayoría como los dos mejores entrenadores del mundo, dar la nota, aunque cada uno a su manera. A través de los medios pro barcelonistas ya sabemos que el técnico blanco es un chulo, un maleducado y el mayor prepotente que Dios ha puesto sobra la faz de La Tierra. Pero este fin de semana hemos podido saber que todas estas cualidades negativas no son exclusivas del portugués, sino que Guardiola tampoco le va a la zaga.

Vaya por delante que, bajo mi modesta opinión, Mourinho se equivocó al dar preferencia a su particular espionaje al Olympique de Lyon que al entrenamiento y la posterior rueda de prensa de la jornada del sábado. Hay muchas maneras de espiar a un rival sin dejar plantados a los aficionados, jugadores y periodistas el día antes de un partido tan importante como el del Espanyol. No habría pasado nada si hubiera mandado a alguien de su cuerpo técnico o, como todo hijo de vecino, hubiera seguido el partido por televisión (se emitió a las diez de la noche en una plataforma de pago).

Aún así, no creo que hubiera mala fe en el portugués. Me niego a creer que el entrenador del Real Madrid diera en ese momento la Liga por perdida. Quiero pensar que, ante la proximidad de un encuentro tan decisivo para el club como es la eliminatoria de Champions ante el Lyon, Mourinho dé preferencia a un choque que se antoja vital para un club que lleva la friolera de seis años sin jugar los cuartos de final de esa competición. Los 17 títulos ganados por el luso son su principal aval para pensar que va a luchar por la Liga hasta el final, ya que sigue pensando que a este Barcelona y a su entrenador, Pep Guardiola, se le pueden meter mano.

Y, por lo que se pudo ver en El Molinón, aún se puede soñar con el milagro. Sobre todo si a Guardiola le siguen dando los delirios de la grandeza que se le pudieron ver en el partido ante el Sporting. Porque lo peor que puede hacer una persona no es equivocarse, sino no reconocer que efectivamente te has equivocado. Y, tras la lamentable primera parte del Barcelona en Gijón, no se ha escuchado entonar al entrenador culé ni un solo atisbo de ‘mea culpa’, sino que todo fueron halagos al buen hacer de Preciado y los suyos (normal después de todos los favores pasados).

Guardiola no es de esos a los que no les da miedo decir que han obrado mal. Nunca reconocerá que se equivocó al alinear ante el Sporting a Milito y a Mascherano. Como tampoco dirá que fue un error vender a Eto’o y traerse a cambio a Ibrahimovic, ni reconocerá que Chygrynskiy ha sido el peor fichaje de la década en la Liga Española. También negará que insultó a Clos Gómez en el Almería – Barcelona de la pasada temporada, y seguirá defendiendo a su portero Pinto diciendo que el jamás silba a los rivales para confundirles.

 No hay mayor prepotencia que la de creerse uno mismo que es infalible. Y ya cansa ver a Guardiola lanzar flores a los rivales incluso después de haberles ganado 0-8 para después tirar balones fuera cuando le insinúas que ha podido errar. No quiero decir con ello que Mourinho sea el ejemplo a seguir para los niños, pero sus salidas de tono no deben impedir ver el bosque. Y Guardiola, antes de considerarse ejemplo de nada, debe aprender una lección: él también se equivoca.

Dani Castellanos / Defensa Central.com




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