2013-04-29 15:04 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho apela a la violencia para conseguir la remontada



El mismo que tipo que no duda en meterle el dedo en el ojo al adversario cuando un resultado se tuerce, ha echado en cara a sus jugadores que no cometieran ni una sola falta sobre Lewandowski en el partido de Dortmund. Es su manera de preparar el partido. Es su manera de mentalizar a sus hombres: que no se repita.

Ya sabe Lewandowski lo que le espera, especialmente si los dos futbolistas más obedientes y sumisos a Mourinho, Pepe y Xabi Alonso, se mueven  por sus proximidades. Mourinho no está para tonterías ni historias de espíritus resucitados. Él sabe que con eso no se gana, pero repartiendo leñazos sí. Por eso ha advertido a sus hombres que no quiere la repetición del partido limpio que se vio en Dortmund. Habrá guerra. Así lo ha decidido Mourinho.



Y ya de paso, ha aprovechado para sacar a relucir su barcelonitis enfermiza y hablar del Barça. Si no lo hace revienta: "Hoy leí unas declaraciones de una persona muy importante en el fútbol -se refiere a Franz Beckenbauer- en la que hablaba de hacer cosas licitas o ilícitas. Tres años atrás hablé de cosas parecidas y el mundo me cayó encima. Mi equipo sólo hace cosas lícitas y sólo puede hacer cosas lícitas. Somos tan puros y tan inocentes que Lewandowski hizo cuatro goles y no le hicimos una falta. A Cristiano le hicieron cinco faltas nada más empezar. Quiero que mi equipo juegue con agresividad mental".

"Mi equipo sólo hace cosas lícitas", dice. Por ejemplo, meter el dedo en el ojo al rival; por ejemplo pisar la mano del contrario; por ejemplo forzar tarjetas de manera ilegal; por ejemplo utilizar la protesta como herramienta del juego; por ejemplo organizar tanganas para frenar el ritmo del rival, por ejemplo amedrentar a los árbitros en un parking; por ejemplo, emborronar la historia de los demás con palabras sucias y falsas; por ejemplo, ganar títulos de manera ilegal con la ayuda arbitral; por ejemplo, retirar a los jugadores después de perder una final para no aplaudir al campeón; por ejemplo, condenar al mejor portero del mundo a la suplencia por haberse comportado como una persona... Su equipo sólo hará cosas legales, pero su carrera como entrenador está plagada de irregularidades y manchada por la sombra de la vergüenza. Tanto, que mientras prepara el partido más importante que juega su equipo este año, él está dándole vueltas a incunplir el compromiso que le liga al club que le paga. Tiene firmado un contrato hasta 2016 y está pensando en incumplirlo. Eso tampoco es legal. Pero parece que con este tipo todo vale.

Le ríen las gracias y él aún no tiene suficiente.



 


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