2014-09-05 13:09 Real Madrid Por: Administrador

Mourinho ejerce de "puto amo" y abronca de nuevo a Guardiola



Sergio Marco

Jose Mourinho no se ha olvidado de Pep Guardiola. Aunque él entrene ahora al Chelsea y Pep al Bayern Múnich. La rivalidad Real Madrid-Barcelona sigue viva, tal y como queda demostrado con el encontronazo que progtagonizaron ayer en Nyon durante su presencia en el Fórum de los Entrenadores organizado por la UEFA. 



El técnico portugués y el catalán se enzarzaron en una agria discusión en un apartado del hotel en donde se encontraban alojados los técnicos participantes en esta especie de seminario en el que los entrenadores debaten sobre temas de actualidad que afectan a su profesión. Por lo visto, el tema del riego del césped antes de los partidos -un asunto que ha generado agrias discusiones entre Mourinho y Guardiola en el pasado- fue objeto de debate y los dos técnicos lo alargaron más allá de la propia ponencia llevándolo a un rincón del hotel, en donde, según ha descubierto el diario As, se enzarzaron en una discusión que pudo ser oída por alguno de sus colegas.

Mourinho parecía muy enfadado y optó por abandonar la sala, el hotel y el Fórum partiendo rumbo a Londres. Conviene recordar que el divorcio entre Mourinho y Guardiola viene de lejos. De la época en la que el hoy entrenador del Chelsea ejerció durante cuatro años como técnico auxiliar de Bobby Robson primero y de Louis Van Gaal después en el Barcelona. En esa época Pep Guardiola era jugador de la plantilla barcelonista y Mou no le ha perdonado todavía que se "sublevara" y se le subiera las barbas al "gentleman" Bobby Robson, que era mejor persona que entrenador. Mou vivió en el vestuario situaciones que no ha olvidado, con Pep, que no era más que un futbolista, liderando a sus compañeros para cambiar consignas tácticas, decidir cómo debía jugar el equipo, imponer los cambios e incluso incidir sobre las alineaciones.

Mourinho vivió horrorizado el comportamiento del Guardiola-jugador y todavía no se lo ha perdonado. Sus palabras cariñosas de elogio hacia Luis Enrique hay que entenderlas como un mensaje a Guardiola dejándole claro que el recuerdo que dejó el técnico asturiano en él nada tiene que ver con el suyo.




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