2012-10-16 22:10 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho está detrás de la campaña contra Casillas



A Mourinho le gustaría que todos los periodistas de Madrid no sólo fueran madridistas, sino que profesaran también la fe  mourinhista. Le gustaría que todos fuesen como el director adjunto de Marca, el que se plantó en Montecarlo para votar a Cristiano Ronaldo como mejor futbolista de Europa en contra de la opinión mayoritaria del resto de periodistas europeos, que se decantaron por Iniesta.

Por eso Mourinho se queja de que alguno que va de madridista simplemente se disfraza de madridista. Para él, el actual repartidor de carnets del madridismo, para ser madridista hay que ser mourinhista de manera fundamentalista. Eso es lo que diferencia al buen madridista del mal madridista. Los buenos son los que se someten a los caprichos del mesías de forma incondicional, sin preguntar, sin cuestionar nada. Y eso implica veneración absoluta a sus métodos y a sus protegidos, Pepe y Cristiano Ronaldo. Y eso puede implicar también ajustarle cuentas a tipos como Sergio Ramos e Iker Casillas, que no han asmilado, ni tienen intención de hacerlo, que en su orden jerárquico están un escalón más abajo que sus paisanos portugueses.



En este paisaje hay que entender a un Casillas solo y abandonado que necesita recurrir a las redes sociales para defenderse ya de madrugada sobre oscuras acusaciones que le convierten en el chivato del vestuario. De Mourinho no ha salido una sola palabra de defensa a Casillas y Sergio Ramos. Las flores las tiene reservadas en exclusiva para Cristiano Ronado y Pepe. Por eso hay que entender que detrás de esta campaña de desprestigio que está sufriendo Iker Casillas en la propia prensa de Madrid se encuentra la sombra alargada de Jose Mourinho moviendo sus tentáculos y examinando a los aspirantes a gozar de sus favores mediáticos.

Era la asignatura que todavia le quedaba pendiente al técnico de nacionalidad portuguesa: controlar a la prensa de Madrid. Y está en ello. Si consigue de esa prensa que crucifique a Iker Casillas, habrá logrado su objetivo: cambiar su madridismo por los nuevos hábitos mourinhistas. A fin de cuentas es lo que ha Mourinho ha venido a hacer al Real Madrid: cambiar las tradiciones de un club centenario para moldearlo a su imagen y semejanza. Y no descansará hasta confirmar la culminación de su obra maestra: echar del Madrid a Iker Casillas y situarse él en el trono de los mitos del madridismo sin la oposición de nadie.

Casillas es el primero que sabe lo que está pasando. Lo sabe desde el día que Mourinho le puso la cruz por hacer las paces con Xavi tras la lamentable imagen ofrecida por el Real Madrid el día del dedo en el ojo. Mourinho no le ha perdonado a Iker ni le ha perdonado a Sergio Ramos y está dispuesto a poner a prueba a la prensa madridista exigiéndoles el sacrificio de dos de sus vacas sagradas, Y en eso está.



Curioso que quien lleva al Barça en el corazón "ayer, hoy y siempre" se crea con el derecho de decidir quién es madridista y quién no apenas dos años después de aterrizar en el Bernabéu atendiendo al "sentimiento" del dinero. Curioso, sintomático y preocupante para el madridismo de verdad, el de toda la vida, el del señorío.



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