2013-02-26 18:02 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho mintió a Xabi Alonso para animarle a dar patadas



Diego Torres explica hoy en El País el origen del anómalo comportamiento de Xabi Alonso cuando juega contra el Barça. Un jugador técnico, capaz de desarrollar buen fútbol, pierde el norte ante el Barça y se dedica a repartir leña -eso sí, con inteligencia- y a provocar. Hoy no podrá tocarle la cara con la mano a Messi, pero seguro que tiene algún otro recurso guardado para utilizarlo. Xabi Alonso se ha convertido en uno de los pocos fieles que le quedan a Mourinho en el vestuario y sale al campo dispuesto a ejecutar las instrucciones que recibe sin pedir explicaciones. Es el jugador ideal para Mourinho. Hoy no será una excepción.

Así explica Diego Torres la metamorfosis de Xabi Alonso ante el Barça: "Fue en marzo de 2011, en vísperas de la famosa serie de clásicos, cuando el portugués calentó los ánimos de la tropa advirtiéndoles de que los jugadores del Barça tenían controlada a la prensa para robarles todo el prestigio internacional, dejándoles como comparsas. Les invitó a pensar que ellos, Casillas, Ramos, Arbeloa, Albiol y Xabi, eran los verdaderos motores de la selección y que los azulgrana no hacían más que aprovecharse de su sudor traicionándoles a través de los medios de comunicación para llevarse la gloria. Bajo este pretexto, les pidió que se sublevaran. Que ignorasen sus lazos de amistad y compañerismo. Y que hicieran cuantas faltas pudieran porque el árbitro no las podría pitar todas, a menos que pretendiese suspender el partido. La exasperación mostrada por los madridistas en la final de Copa de 2011 fue el resultado más espectacular de aquella oratoria. Pero con el tiempo, Casillas, Albiol y Ramos dieron la película por acabada".

No descubre nada Diego Torres en cuanto al objetivo de cometer muchas faltas sabiendo que el árbitro no se atreverá a dejar al Madrid con cinco jugadores en el campo. Esa es la baza que juega Mourinho. Y si el resultado es negativo, siempre le queda el recurso de quejarse de que su equipo no ha acabado con once. Así se cubre las espaldas. Esa es su estrategia. No le interesa acabar un partido perdido con once jugadores en el campo.



Y sigue Diego Torres en El País: "El nivel de obediencia determina la conformación de las alineaciones en los clásicos. Xabi, que durante años fue un notable crítico de Mourinho en las reuniones entre jugadores, ha terminado por convertirse en el defensor menos ambiguo de su visión de la competencia. Su adhesión al mánager le ha distanciado del grupo de los españoles al tiempo que le ha convertido en un fijo para Mourinho, que en cambio duda sobre qué hacer con Ramos". La obediencia tiene un premio, pero el precio que tiene que pagar Xabi Alonso es muy caro. Su imagen queda por los suelos.


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