2012-06-08 09:06 FC Barcelona Por: Administrador

Mou muestra con Preciado su cara más hipócrita



Le han escrito a Mourinho en el Real Madrid una maravillosa y enternecedora carta para limpiar su imagen, esa imagen que ensucia día a día y que obligó a Manolo Preciado a llamarle "canalla". Dice así la carta pública: "No soy nadie para pretender ensalzar la vida de Manuel Preciado, que se ha partido en mil pedazos hoy. Pero como colega y hombre de fútbol deseo en este durísimo momento enviar mi humilde mensaje de dolor a todos los suyos, a su famila, a su gente del Sporting, del Racing, del Levante y del Villarreal, club al que seguro iba a rescatar de la Segunda División; a todos los equipos en los que dejó su huella.

Manolo fue siempre un rival digno, al que descubrí bien cuando se acercó a visitarnos, el pasado mes de marzo, a la Ciudad Real Madrid, en Valdebebas. Él tenía todo aquello que me gusta de las personas y de los deportistas: carácter, transparencia y valor para luchar contra los golpes, que fueron cruelmente duros en su caso. Nos ha dejado una figura del fútbol y sobre todo una persona muy especial. Todo mi ánimo y apoyo para los que le apreciaron de corazón. Mi recuerdo por él será sentido y permanente".



Mourinho se las tuvo con Preciado como se las ha tenido con Guardiola, con Tito Vilanova y con un buen número de colegas y árbitros en España, en Italia, en Inglaterra y en Portugal. Su carácter bipolar le lleva a hacer de malo y pelearse con el mundo. Y también a recurrir a la conciliación cuando la pelea barriobajera que tanto le gusta no da más de sí. A Preciado le sacó de sus casillas y le obligó a responder a sus provocaciones llamándole "canalla" como respuesta a sus acusaciones de dejarse ganar por el Barcelona y a los insultos del peligrosamente reincidente Rui Faria, con el que Preciado no llegó a las manos en el parking de El Molinón porque les separaron después de que el ayudante de Mourinho le hiciera con la mano el gesto de "A Segunda" y se bajara del autobús para intercambiar una retahila de insultos con el entonces técnico sportinguista.

Ese día la versión del Real Madrid, el club del señorío, era que fue Preciado quien inició el incidente al lanzar una botella contra uno de los expedicionarios blancos y luego se llevó las manos a los genitales para hacer gestos ofensivos contra la representación del Real Madrid  en el autocar. Esa era la versión del Real Madrid, seguramente firmada por el mismo que le ha escrito la cartita a Mourinho para que ponga su firma. La totalidad de los técnicos de la Liga española se puso ese día del lado de Preciado dando a entender con claridad que la gente sabe distinguir entre buenos y malos por mucha intoxicación que quiera emplearse desde los medios oficiales.

Preciado llamó a Mourinho "egocéntrico",  "canalla" y "muy mal compañero". Y añadió: «¿Quién coño es este para pensar que regalamos partidos? ¿De qué va?». «Si en el Real Madrid nadie le dice a este señor lo que es el respeto, se lo voy a decir yo. Aquí no somos unos primos. Somos de pueblo, pero humildes y deportistas. Nos merecemos el mismo respeto que él con su 'titulitis'». "Cuando se escupe para arriba te cae encima, y ahí le quiero ver".



Esa era la verdadera relación que tenía Preciado con Mourinho, aunque los maquilladores oficiales del aparato de propaganda madridista hayan intentado hacernos creer que eran íntimos amigos para limpiar la imagen de provocador barriobajero que acompaña al técnico del Real Madrid allí a donde va. Pues no. No se llevaban bien. Y si Preciado, una vez cesado en el Sporting, acudió a la ciudad deportiva del Real Madrid a estudiar los métodos de entrenamiento de Mourinho, como hizo también con su amigo Guardiola, fue por decisión suya, no porque Mourinho le invitara. El paso de la reconciliación lo dio él, porque el orgullo le impide a Mourinho hacer algo así.

Jose Mourinho, que presume de sincero y que dice detestar a los hipócritas, ha vuelto a comportarse en este caso como un hipócrita. Si quiere ser siempre el malo de la película, que lo sea. Pero que no vaya cambiando de papel según le va en la feria. ¿Habrá que esperar a que nos dejen Guardiola, Tito Vilanova, Ovrebo o cualquiera de sus víctimas para escuchar o leer buenas palabras suyas sobre ellos? ¿Por qué hay que esperar a que se mueran? ¿No es posible que Mourinho se comporte con todo el mundo con educación mientras están en vida? ¿Es pedir demasiado que sea simplemente educado? Si lo fuera habitualmente, podría ahorrarse luego papelones como el de la carta para quedar tranquilo con su conciencia.

Seguro que a Preciado le hubiera gustado que todo lo que se explica en la carta se lo hubiera dicho en vida.


 

 



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