2013-10-06 20:10 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho se suma a la cruzada anti-Neymar: "Es un piscinero"



Joan Tubau
Jose Mourinho entrenó tres años al Real Madrid, pero lleva al Barça en el corazón y en la cabeza. Es como una obsesión. Si no habla del FC Barcelona no es feliz. Ahora ha aprovechado la polémica por los dos clarísimos penaltis sobre Neymar no pitados por el colegiado Teixeira Vitienes (al que él mismo llamó "sinvergüenza" en el parking del Camp Nou), para tirar porquería contra el jugador barcelonista hablando de oídas.,
 
"Se vio claramente que en la Champions existe la cultura del 'piscinazo'. Se vio con los incidentes de Neymar en Glasgow (en el Celtic-Barça) y con Balotelli en Amsterdam (en el Ajax-Milan). Un equipo se quedó con diez (por la expulsión de Brown) y el otro fue penalizado con un penalti en contra en el último minutos. Estas acciones me entristecen, y me preocupan porque yo también compito en la Liga de Campeones".
 
Como se puede apreciar, Mourinho se pone en contra de Neymar y a favor de Brown. Por lo visto el fair play para Mourinho consiste en darle patadas al contrario en la espalda cuando éste está tendido en el suelo. Debió pensar Mourinho que fue Neymar quien agredió a Brown golpeándole con su espalda en la puntera de su bota. De cualquier forma, las sandeces de este personaje quedan desacreditadas por el mismo Brown, que al término del partido admitió su error y su agresión a Neymar. Pero eso a Mourinho le da igual. Él, a lo suyo, a tirar mierda sobre los demás. También le atiza a Balotelli, al que tuvo a sus órdenes. Y no dice nada de Pepe, cuyo teatro en Elche nada tiene que envidiar al de Balotelli ante el Ajax.
 
Los valores de Mourinho consisten en enviar a sus hombres a una batalla campal, esperar a que expulsen a uno o a varios y así tener luego cuartada para justificar sus miserables derrotas. Su filosofía es que el noble es el que atiza y el villano el que recibe. Y lo peor de todo es que su discurso tiene público dispuesto a aplaudir.
 
Para él lo de Neymar en Glasgow fue teatro. También era teatro lo de Messi cuando Pepe, siendo él entrenador del Madrid, le pisó la mano estando en el suelo. Jose Mourinho, un técnico que va a menos y que lleva cuatro años perdiendo más que ganando, pretende convencer al mundo de que los malos son los que reciben y que hay que proteger a los violentos que atizan indiscriminadamente a los contrarios.
 
Durante tres años tuvo engañado al madridismo. Pero a estas alturas de la película no engaña a nadie más. Su discurso es cansino y deleznable, a la altura de un traductor metido a entrenador que ha perdido la magia que un día tuvo a base de malas artes y trampas. Los demás ya le han descubierto el truco y ahora, después de dejar de ser "The Special One", su trabajo tiene para obtener de los demás el reconocimiento de que no es menos que los demás entrenadores.Con ser vulgar tiene bastante, aunque ya empieza a estar por debajo de la media. Qué pena de tipo.
 
Se queja de que han sancionado a Jürgen Klopp con dos partidos y que en cambio a Neymar y Balotelli no les ha caído ninguna sanción y seguirán actuando igual en el futuro. Para él es lo mismo recibir un patadón en la espalda que simular un penalti imitando las enseñanzas que Pepe recibió de Mourinho. Y para acabarlo de arreglar, más mentiras de la factoría Mourinho: "Por supuesto mis jugadores saben que tendrán un problema conmigo si se tiran. Les he contado muchas veces que lo odio, que está muy mal. Buscar que otro jugador vea la tarjeta roja es una vergüenza. Si algún día gano un partido y siento que lo hice con un comportamiento incorrecto de mis jugadores, les criticaré duramente", ha dicho. No sabemos a quién quiere engañar, pero a los que hemos sufrido durante su periodo blanco los piscinazos de Di María, Cristiano Ronaldo, Marcelo, Pepe y Arbeloa, se nos escapa la risa. ¿O no recuerda Mourinho cómo eliminó el pasado año el Real Madrid al Manchester United gracias al teatro de Arbeloa? Seguramente no. Cuando el teatro lo hacen los suyos nunca es teatro.
 
Cada vez más patético. No se le puede tomar en serio. Que contrate a Karanka para que hable por él. A lo mejor su discurso ganaría en credibilidad. Este hombre está enfermo de barcelonistis. No puede vivir sin el Barça, al que siempre tiene en el corazón y en la cabeza. Del Madrid se ha olvidado, del Barça no.
 



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