2012-11-11 23:11 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho, sí nos acordamos de esto. ¿Y tú?



Mourinho pide a su prensa amiga que haga memoria y recuerde cómo perdió el Levante su último partido en casa. Lo dice porque el Barça ganó 1-2 con un gol de penalti. Lo que no dice es que el gol del Levante llegó también de penalti por unas teóricas manos de Busquets mucho menos claras que el derribo a Cuenca.

Así es Mourinho. Es su estilo. Tira la piedra y esconde la mano. Después de despreciar a los periodistas con un tono ofensivo y desagradable, les pide (más bien exige) ayuda para que recuerden al público que el Barça ganó en Levante el pasado año de forma extraña. Seguramente lo ha hecho para cubrirse las espaldas por si pierde. "A mí no me ayudan como a otros", diría entonces esta noche.



 

La vergüenza de Riazor en 2004

Pero ya que nos pide a todos un ejercicio de memoria histórica, vamos a echar la vista atrás y a recordar cómo ganó las dos "Xempions" de las que tanto presume. Bueno será recordar como en la primera, en 2004 con el Oporto, se plantó en la final ante un facilón Mónaco después de apear en semifinales al Deportivo con la inestimable colaboración del colegiado alemán Markus Merk, que en el partido de vuelta expulsó a Andrade por hacerle una broma a su amigo Deco cuando éste estaba en el suelo. El Depor acabó con 10 y ningún jugador del Oporto fue expulsado, pese a la contundencia con la que actuaron. Había siete jugadores apercibidos de sanción que se hubieran perdido la final si llegan a ver una tarjeta en Riazor. Ninguno de ellos fue amonestado, lo que generó en Javier Irureta sospechas fundadas. En el partido de ida también acabó el Depor con diez por expulsión de Naybet, por una protesta menor, y Mauro Silva fue amonestado, por lo que no pudo jugar el segundo partido. El italiano Collina, árbitro de aquel encuentro convirtió una agresión en toda regla de Carvalho en tarjeta amarilla.



La vergüenza ante el Barça de 2010

Si la primera Champions League del palmarés de Mourinho llegó aprovechándose de la inestimable colaboración arbitral, en la segunda, obtenida en 2010 con el Inter, la ayuda que necesitó el rácano juego neroazzurro superó los límites del escándalo. Ya en octavos de final, ante el Chelsea, el polémico árbitro alemán Wolfgang Stark (al que curiosamente mencionó en su lista negra en aquella famosa y ridícula rueda de prensa en la que aprovechó para ofender a la historia del Barça) llevó en volandas al Inter en el mayor escándalo que se recuerda en Stamford Bridge. Ni Ovrebo lo supera. Expulsó a Drogba y no quiso ver dos claros penaltis en el área interista ni expulsar a Samuel, Lucio y Motta, que hicieron méritos más que sobrados para ver la cartulina roja.

En la vuelta en San Siro fue el español Mejuto González quien se encargó de adulterar el resultado a favor de Mourinho mirando hacia otro lado cuando Samuel agredió a Kalou dentro del área. No pitó ni penalti ni expulsión.

Luego, en la semifinal Barça-Inter de esa misma edición que acabaría garando Mourinho, el portugués Olegario Benquerença se encargó en San Siro de repartir justicia de acuerdo a las necesidades del entonces técnicos del Inter. Aquel arbitraje supone uno de los fraudes más escandalosos, sin parangón, en la historia del fútbol. Se comió una falta de libro a Messi que propició un gol de Maicon. No quiso ver un fuera de juego de un metro de Milito en otro de los goles. Miró hacia otro lado cuando Sneijder derribó a Alves dentro del área. Y amonestó de forma certera a Puyol para que no pudiera jugar la vuelta. Un arbitraje tan "inteligente" como vergonzoso. De los que le gustan a Mourinho.

El partido de vuelta no fue mejor. Y otro de su lista, De Bleeckere, se encargó de aupar al Inter a la final y dejar al Barça fuera.  Cierto que Motta fue expulsado por una agresión a Busquets, pero hubo una jugada en el área italiana que acabó con la camiseta de Ibrahimovic desgarrada. De Bleeckere no quiso ver nada. En los últimos compases del partido salió en auxilio de Mourinho anulando un gol legal de Bojan por una presunta mano previa de Touré que sólo existió en su imaginación. De Bleeckere y no el juego del Inter apartó al Barça de la final del Bernabéu. Otra vergüenza a añadir al historial de fraudes en el curriculum de Mourinho.

Es lo que tiene provocar a los demás para que repasen la historia. Luego salen estas cosas que le sacan los colores a uno. ¿Verdad Mourinho? Nosotros sí nos acordamos de tu historia más negra y tenebrosa.

 

 
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