2012-11-02 09:11 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho también miente con la cantera



Jose Mourinho compareció hace unos días ante los periodistas en rueda de prensa para llorar sus penas acerca de la cantera. Necesitaba la complicidad de esos que, según él, se disfrazan de madridistas, pero no lo son. Y allí, en su ambiente, delante de los micrófonos y ante las cámaras, leyó una lista que le habían redactado, como hace unos meses, cuando un árbitro en nómina del Real Madrid le escribió los errores de otro colegiado durante un partido.

Y Mourinho leyó, utilizando un tono de pitorreo, los nombres de una serie de futbolistas de corto recorrido que habían debutado en el Real Madrid en los últimos años. El apellido más sonoro era el de Pavón. El resto, aves de paso. Sin embargo, Mourinho volvió a ejercer el cinismo, la mentira y la manipulación en esa rueda de prensa. Citó a quien le interesó, pero ocultó los nombres que no le convenía que se hicieran públicos, porque en el Madrid o fuera de él habían triunfado rotundamente demostrando que el trabajo que se ha realizado en La Fábrica durante los últimos años ha sido fructífero.



No citó a Casillas, campeón de 2 Champions, 5 ligas, 2 Eurocopas y 1 Mundial (ni viviendo tres vidas podría Cristiano Ronaldo igualar ese palmarés); no citó a Álvaro Arbeloa, otro campeón del mundo y de Europa; ni a Mata, este año campeón de Europa con el Chelsea y campeón de la Eurocopa con España: ni a Juanfran, ni a Negredo, ni a Soldado, ni a Javi García, ni a Borja Valero, ni a Jurado, ni a Diego López, ni a Granero, ni a Codina, ni a Balboa, ni a Rubén de la Red... Unos más, otros menos, todos ellos son alguien en el mundo del fútbol. Mucho más que una cita despreciativa en un papel. Quizá por eso, porque el reconocimiento de que estos hombres han triunfado en el mundo del fútbol después de pasar por La Fábrica, Mourinho los ocultó. Y, escondiéndolos, faltó a la verdad, Y volvió a mentir, volvió a distorsionar la realidad en su beneficio.

Es hora de que el madridismo empiece a descubrir con quién se juega los cuartos. Cuando Mourinho se enfrenta al Barça no defiende al Real Madrid, se defiende a sí mismo y a sus absurdas guerras contra gigantes que no dejan de ser molinos. Por eso le da lo mismo atacar al Barça que atacar al Real Madrid. Porque el desprecio frontal a la historia de la cantera reciente del Real Madrid es una ofensa al trabajo de decenas de técnicos y al nivel de cientos de futbolistas forjados en los valores del madridismo que no merecen la mofa del responsable técnico del primer equipo.

Será porque sin Guardiola se aburre, pero lo cierto es que, a falta de enemigos externos, ahora se los busca en casa. Y Toril, lo diga en castellano, en portugués o en chino, no es un madridista disfrazado. Cuando Mourinho no sabía de la existencia del Real Madrid, Toril ya ejercía de merengue. Por eso no se lo ha cargado todavía, porque no quiere convertirle en un mártir caído ante el abuso de un extranjero justiciero con plenos poderes en el Real Madrid.




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