2012-04-06 09:04 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho ya no es el "puto amo" de las salas de prensa



El "puto amo" de las salas de prensa, tal y como le definió Guardiola el año pasado, se ha convertido en un vulgar imitador de los demás. Ya no es original. Necesita copiar a quien ahora marca la pauta en los banquillos de Europa, a quien está demostrando ser el mejor entrenador del mundo a base de resultados y un juego admirable. Mourinho también chupa rueda de Guardiola en las salas de prensa. También en eso va a remolque.

Pep Guardiola, que no tiene por costumbre hablar de los árbitros, dijo hace unas semanas que "el Barcelona no ganará la Liga. Es imposible". ¿Por qué? le preguntaron. "Son muy buenos, el Real Madrid es un gran equipo". Es evidente que el discurso tenía doble mensaje. Era una manera de decir, sin decirlo, que con la ayuda que está recibiendo el Real Madrid en el campeonato liguero, tratar de superarlo es una misión imposible porque cuando falla el equipo ahí estaban los árbitros para solucionarlo. Era una manera de denunciar finamente, sin meter el dedo en el ojo a nadie, el trato de favor que recibe el Madrid. Unos lo entendieron, otros no. Mourinho, por lo que se ve, lo entendió.



Por eso ahora ha respondido, pero sin originalidad, utilizando el mismo argumento de Guardiola: "Sólo falta saber quién jugará la final de la Champions League contra el Barcelona. La nuestra contra el Bayern será una gran semifinal. Estoy seguro". "¿Por qué lo dice, por el arbitraje?". "Porque son muy buenos". Queda claro que Mourinho no progresa adecuadamente, un técnico de su nivel no puede utilizar los mismos argumentos de quien le supera en el campo para retener el título de "puto amo" de las salas de prensa. De hecho, su falta de imaginación le ha impedido improvisar un discurso más coherente. Luego añadiría sobre las palabras de Ibrahimovic diciendo que "ahora entiendo a Mourinho": "Es inteligente, pero lo ha entendido tarde". Muy pobre para lo que pretende: empezar a caldear la final de la Champions League. Además, todas estas bobadas no son novedad en Mourinho. Sirven igual para el Barça que para el Milan o la Juventus en italia o el Manchester United en Inglaterra. Tiene el discurso muy sobado. Se le ve el plumero y sería bueno que renovara el repertorio para que fuera más creíble.

Mourinho vuelve a su discurso de Ovrebo. Pero sigue calladito y ha olvidado el discurso de su amiguito Benquerenza. Así es él, selectivo. Mourinho vio que al Barça le dejaron de pitar tres penaltis en San Siro (a Alexis, a Messi y a Puyol), tres penaltis de libro que vio el mundo entero gracias a las repeticiones televisivas. Mourinho sabe también que los dos penaltis que se pitaron en el Camp Nou lo fueron. ¿Rigurosos? Tanto como muchos de los diez que le han pitado al Real Madrid en las 30 jornadas de liga disputadas. Lo cierto es que si el partido de ida hubiera finalizado con un 0-3 si el árbitro hubiera aplicado correctamente el reglamento, nadie hablaría ahora de las acciones del Camp Nou. Ni Mourinho. Pero ya sabemos que Mourinho lleva al Barça en el corazón: "ayer, ahora y siempre". Así que es normal que el Barça siga ocupando un lugar preferente en sus reflexiones.

El Barça ya está acostumbrado a eso, a que se miren con lupa sus partidos mientras los demás las van haciendo bien gordas. Mourinho, especialmente, es el primero que debería mantenerse tapadito, no vaya a ser que una corriente de aire se lo lleve por delante. A él y a su reputación, si es que todavía la tiene. Porque Mourinho, el que preguntaba por qué, por qué, por qué, ha ganado dos Champions League. Y las dos teñidas de escándalo y vergüenza. No se puede andar por la vida echando mierda sobre los demás cuando uno tiene su armario sucio, muy sucio. Sobre el Oporto campeón de Europa de Mourinho pesan gravísimas acusaciones de árbitros internacionales que sostienen que el club que pagaba a Mourinho, pagaba también algo más para ganar sus títulos. Y su segunda Champions, ganada con el Inter, exigió de uno de los robos más escandalosos de la historia de la competición; el atraco del árbitro portugués Benquerença al Barça en San Siro ante el Inter de Mourinho. De eso no habla nunca Mourinho, prefiiere dedicarse a Ovrebo. Pero ganar dos Champions League de esa manera debería producirle vergüenza... Si es que la tiene.



Y mientras Mourinho se comía las uñas viendo el Barça-Milan, Guardiola optó por irse al teatro antes que aguantar la estafa al fútbol que ha supuesto la clasificación del Appoel para cuartos de final de la Champions League,

 


Deja tu Comentario