2012-02-03 15:02 FC Barcelona Por: Administrador

Mourinho ya no es el puto amo de las salas de prensa



Mourinho no cobra diez millones de euros porque sí. Es el entrenador mejor pagado del mundo porque tiene que desarrollar su trabajo en el Real Madrid, el segundo club más grande del planeta. La millonada se justifica porque el Real Madrid no es un club cualquiera, tiene un entorno mediático poco común, mueve la atención de un número excepcional de medios de comunicación y en su sueldo entra asumir en su persona la imagen del club y establecer una relación con los medios que sirva para hacer llegar sus opiniones a los socios y aficionados del club.

Pero "The Special One" parece dispuesto a romper moldes y a innovar costumbres que no siempre son saludables y que poco o nada enseñan a los técnicos más modestos del fútbol español. Si negativa es su aportación en cuanto a su debilidad por introducir la violencia en sus métodos (dedo en el ojo, pisotones, agresiones, tanganas...) y utlizar la provocación y la descortesía en su discurso, tampoco parece que su afición por escaquearse de sus obligaciones como entrenador ante los medios de comunicación deba incluirse en su haber sino más bien en su debe.



Los aficionados madridistas se han quedado hoy, por trigesimosexta vez, sin conocer lo que opina su entrenador sobre los temas de actualidad que envuelven al Real Madrid. Es evidente que el ayudante Karanka, con evidentes deficiencias oratorias, no tiene nivel para erigirse en el portavoz de un club de la categoría del Real Madrid. Pero Mourinho, que hace en el Madrid del presidente Pérez lo que le da la gana, se atreve hasta a provocar a su prensa fiel ninguneándola con Karanka. Y se lo consienten. Es la prueba más fidedigna de que Mourinho, desde que no está Valdano, ejerce de amo y señor en un club al que gobierna como si fuera su cortijo particular.

Esa actitud hay que entenderla como un síntoma de chulería ante unos medios a los que desprecia, seguramente por haber leído, oído o visto alguna cosa que no le habrá gustado, o de cobardía, por miedo a tener que explicarse ante comportamientos anómalos protagonizados en las últimas fechas, como la intimidación al árbitro del Barça-Madrid en el parking del Camp Nou  llamándole sinvergüenza o ante conductas que rozan o superan lo denunciable de su portavoz personal, un tipo con licencia para decir cuanto le viene en gana ante la pasividad de sus superiores.

Sea como fuere, Mourinho vuelve a ser un mal ejemplo. Un entrenador que no sabe asumir las obligaciones de su cargo no es un buen entrenador. Será el mejor metiendo el dedo en el ojo, pero no es el mejor ejemplo de lo que debe ser la profesionalidad en un técnico de fútbol. Afortunadamente, aún quedan "señores" en toda la extensión de la palabra, como Pep Guardiola, que entiende a la perfección las obligaciones que conlleva dirigir al mejor club del mundo, el más organizado. En el Barça sería impensable ver a un mindundi acaparando la imagen del club en las ruedas de prensa sentado en donde no le toca. Para eso ya está un señor que cobra por ello y que siempre sabe estar a la altura de las circunstancias.




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