2012-08-26 21:08 FC Barcelona Por: Administrador

Muñiz Fernández y el "guarda líneas" han acosado al Barça



Corría el minuto 15 de la primera parte, Messi recibía un pase en profundidad que le dejaba solo ante el portero. El gol parecía inevitable. Pero allí estaba Muñiz Fernández y su "guarda líneas" para evitar lo irremediable. Unos segundos más tarde, el contrataque de Osasuna acaba en gol con la posición más que dudosa de Joseba Llorente. Por una jugada similar Mourinho y su corte mediática de adictos al fundamentalismo blanco pusieron el grito en el cielo por el gol de Pedro en la Supercopa. A Muñiz Fernández no le tembló el pulso. Igual que tuvo claro que había que abortar la jugada de ataque de Messi, no vaciló a la hora de conceder la validez del gol navarro. En caso de duda, claro está, hay que pitar contra el Barça.

Los hombres de Vilanova deben empezar a acostumbrarse a jugar contra doce. No queda otra solución. No basta con jugar mejor, hay que sobreponerse a la labor de los árbitros. Muñiz miró hacia otro lado cuando Iniesta fue derribado de forma alevosa al borde del área. No vio ni falta. Tampoco vio un derribo a Jordi Alba en el área. Y su "guarda líneas", seguramente convenientemente elegido, se encargó de desbaratar todo el juego de ataque del FC Barcelona viendo fueras de juego que no existían. Así abortó ventajosas situaciones de gol en las que Tello, Alexis y Messi de nuyevo pudieron quedarse en un cara a cara con el portero contrario, pero ahí estaba Muñiz y su "guarda líneas" para impedirlo.



Muñiz dio un recital de incoherencias. Expulsó a Tito Vilanova por lo mismo que Mourinho hace diez o doce veces durante cada partido sin que nadie tenga el valor de pararle los pies. De hecho, las protestas de Tito vinieron originadas por un clara falta que sufrió Busquets, el árbitro no la quiso ver y la jugada acabó con posición ventajosa para el delantero osasunista, que envió el balón al palo. Luego, quizá aconsejado por su mala conciencia, se vio obligado a expulsar a Puñal por el mismo motivo. Es cierto que el primer gol del Barça pudo ser anulado por existir fuera de juego, un error que no compensa sin embargo, los cuatro señalados sin serlo.

En su afán por compensar los errores con los que castigaba al Barça iba enseñando tarjetas a los jugadores osasunistas. Una de ellas por una acción absurda sobre Puyol que recibió el mismo castigo que Piqué, tarjeta amarilla, cuando simplemente cargó contra el rival en un intento de remate de un corner.

Esto es lo que hay y a lo que se va a enfrentar el Barça esta temporada, especialmente en partidos comprometidos en donde Villar coloca a sus hombres de confianza. Tito Vilanova no puede protestar un error arbitral. Mourinho lo puede protestar todo. Es la ley de Villar que impera ahora en el fútbol. En cuestión de árbitros, es evidente que existe una hegemonía madridista.




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