2014-02-03 14:02 FC Barcelona Por: Administrador

¿Nadie le va a parar los pies a Cristiano Ronaldo?



Joan Tubau

El peso de la ley debe caer sobre Cristiano Ronaldo como se merece un reincidente en malos modos y peor educación. Cuando no acusa al árbitro de "robar", le llama "caradura", o le insulta a la cara con el ya famoso "cagón de mierda". Cuando no escupe al contrario, le agrede directamente o le pregunta cuánto cobra o quiere saber su nombre porque no tiene el gusto de conocerle. Cristiano Ronaldo es un tipo reincidente. Tan buen futbolista como mal profesional. Y ha llegado el momento de pararle los pies. El Balón de Oro le ha envalentonado y se cree que está por encima del bien y del mal. Por encima de los demás. Y va por libre consciente de que la camiseta que viste le proporciona inmunidad.



Y así ha sido hasta ahora. La vedette portuguesa y su mal perder las han hecho muy gordas, pero nadie se ha atrevido con él porque a lo mejor el presidente Pérez, el ser superior, se enfada. Y eso no conviene.

Pero en San Mamés Cristiano se pasó de la raya. Provocador primero, agresor después, maleducado finalmente. Un repertorio indigno de alguien que no sabe prestigiar con honor el Balón de Oro. Nunca ese galardón estuvo en manos tan indignas. Agarró del pelo, en un extraño gesto, a Gurpegui, le dio un cabezazo a Iturraspe y provocó al árbitro haciendo el gesto de "caradura". ¿Qué más tiene que hacer "el niño consentido" para que alguien diga basta, le pare los pies y le enseñe educación?

Ayer en Bilbao Cristiano Ronaldo, cuyas cifras goleadoras van a menos desde que ha conseguido su ansiado galardón, estuvo muy nervioso. Lo protestó absolutamente todo. Se enfadó con buena parte de sus compañeros porque no hacían lo que él entendía que debían hacer -esas cosas sólo son censurables para los mariachis de Florentino si las hace Messi-, y se las tuvo con Marcelo, Pepe y Sergio Ramos.



Afortunadamente, esta vez, a diferencia de otras, el árbitro recogió en el acta los gestos maleducados y carentes de profesionalidad del portugués: "mientras se retiraba del terreno de juego, se golpeó varias veces con la palma de la mano en la cara, dirigiéndose al cuarto árbitro". Es lo que se puede esperar de alguien que no se corta para decirle a un árbitro a la cara que es un "cagón de mierda". Es hora de poner orden en el fútbol español. Es hora de enseñarle educación a la vedette del Real Madrid. Es hora de demostrar que no existe un reglamento para el Real Madrid y otro para los demás. El peso de la ley tiene que caer sobre Cristiano Ronaldo, un reincidente en malos modos que puede presumir y presume de tener en su historial nada menos que ocho tarjetas rojas. ¿También sueña con ser el mejor en eso?


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