2012-01-09 09:01 FC Barcelona Por: Administrador

Ni porqués, ni vergüenzas ni sandeces. Lección del Barça a Mourinho



Y seguro que Guardiola se pregunta muchas cosas y sospecha que aquí hay gato encerrado. Quizá hubiera sido ayer un buen momento para decir aquello de "a mí me daría vergüenza ganar una Liga de esta forma". Pero Guardiola no lo dijo. Seguramente porque está convencido de que esta liga volverá a ser blaugrana, con repaso incluido al Real Madrid en el Camp Nou... para no perder la costumbre.

Guardiola tiene muchos motivos para quejarse, pero el fair play que caracteriza sus actos y sus palabras no se lo permite. 'Hay que superarlo. Hay que superar en fútbol las posibles cosas. El Barcelona no puede mirar eso sino que debemos mejorar lo que no hemos hecho bien. Desde el primer día lo hicimos y vamos a seguir así', dijo al término del partido. Esa es la grandeza que adorna a quienes han hecho de la deportividad su bandera. Dijo un día que él no habla de los árbitros y cumple. Tanto si le benefician como si le perjudican. Es coherente. En la misma línea se expresó el presidente Rosell: "Hay un árbitro y si él no ha visto penalti no es penalti. El fútbol es así, el que manda es el árbitro. Yo solo veo lo que pita el árbitro". Y los jugadores, por ejemplo Gerard Piqué: ""Supongo que había mucha gente en el área y no lo ha ha podido ver. A veces, los árbitros se equivocan". Nada que ver con las bravuconadas de Casillas, Ramos, Arbeloa o Alonso, siempre viendo fantasmas donde no los hay y buscando excusas ajenas para justificar sus fracasos. El Barça dio una soberana lección al Real Madrid en Cronellà.



Y es que eso sucedió ante los micrófonos, ya en frío. Pero antes, en el terreno de juego y en el banquillo, ni una protesta, ni un reproche al árbitro. Nada que ver con la estampa habitual del Real Madrid en la que puede verse una montaña de jugadores tapando al árbitro y exigiéndole justicia. Son dos modelos, muy respetables ambos. Uno se basa en el fair play y la deportividad, el otro responde a la cultura de la tangana. la agresión, la protesta y la queja constante, el emedrentamiento y la provocación.

El Barça tiene muchos argumentos para sacar no un folio, sino un block, y denunciar los agravios comparativos que se están produciendo esta temporada con el Real Madrid y que, curiosamente, han servido para que el equipo blanco comande la clasificación. No lo va a hacer, pero los sucesos de esta liga siguen presentes en las retinas de los aficionados: el penalty fuera del área ante el Getafe, la mano no señalada de Higuaín en el área, los penaltis que no eran y sí se señalaron. Frente a eso, frente a ese aluvión de penaltis que le señalan al Madrid y se le niegan al Barça, como el de Cornellà sin ir más lejos, el Barça opta por callar.

Es una postura. Hay que saber ganar y saber perder, incluso cuando el árbitro le priva a uno de la victoria echando mano de la injusticia. Mejor así, con deportividad, que montando los cómicos y ridículos numeritos que el entrenador del Real Madrid suele escenificar cuando cree que le han perjudicado. Seguramente ahora habrá cambiado su discurso y no le dará vergüenza ganar la Liga de esta manera. De hecho, la vergüenza ya la perdió cuando ganó la Champions con el Oporto gracias a los árbitros y cuando necesitó de un colegiado paisano portugués para doblegar con el Inter al Barcelona. Si en esos momentos a Mourinho no se le cayó la cara de vergüenza, no se le caerá nunca.




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