2015-06-07 15:06 FC Barcelona Por: Administrador

No hay alternativas para Luis Enrique dentro del Barça



Fede Peris

La prohibición de la FIFA para realizar fichajes no incluye a los entrenadores. Es decier, el Barça podría fichar a un entrenador nuevo para la próxima temporada. Aún así, no hay en el mercado un claro sustituto para Luis Enrique. Y para acabarlo de arreglar, tampoco hay en la casa otro Guardiola u otro Luis Enrique con cara y ojos para tomar las riendas del primer equipo.



En el fútbol base la cabeza visible es el técnico del filial Jordi Vinyals, que no se ha lucido precisamente este año con el Barça B, que cogió a mitad de temporada recogiendo el testigo de Eusebio. El filial ha descendido y Vinyals ha tenido demasiados problemas internos con su plantilla como para pensar en él como alternativa.

Descartados los hombres de la casa, fuera quedaría el eterno Ronald Koeman, con suerte desigual a lo largo de su carrera como técnico, Óscar García, al que quizá le vendría grande el Barça a estas alturas, Roberto Martínez, entrenador catalán del Everton, y los de siempre: Jurgen Klopp, que está disponible, o Villas-Boas.

Convicción de que Luis Enrique seguirá



El mercado de entrenadores no ofrece ninguna ganga para ser recogida por el Barça, en donde existe la plena convicción de que Luis Enrique hará gala de la profesionalidad que le caracteriza y cumplirá como mínimo el año que le resta de contrato. Además, no existen causas objetivas para que renuncie a completar un trabajo que ha iniciado en su primera temporada de la mejor manera, con el triplete, y que debe acabar de redondear la próxima añadiendo tres títulos más y firmando el sextete. Por otra parte, las relaciones del técnico con su plantilla son excelentes, a pesar de los comentarios que han surgido en sentido contrario: la directiva está encantada con su trabajo; la afición le adora y corea su nombre; él está en el club en donde quiso estar siempre, en el suyo, cumpliendo un sueño, el sueño de cualquier entrenador; en alguna ocasión ha admitido que entrenar al Barça es como estar en Disnelylandia; y, además, en caso de irse, tendría que indemnizar al club por incumplimiento de contrato. Además, con las elecciones por medio habría que esperar al 19 de julio para conocer la identidad del presidente elegido. Sería entonces cuando habría que ponerse a buscar entrenador. Demasiado tarde con la temporada ya iniciada.

Serian ganas de complicarse la vida en un momento de alegría en el que su trabajo está siendo altamente reconocido por todos. ¿Y dónde iría Luis Enrique si deja el Barça? El desenlace está cantado.


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