2011-03-03 15:03 FC Barcelona Por: Administrador

No son 7 puntos, son verdades



Hay que reconocerle a Mourinho que es un auténtico innovador en esto del fútbol. Desde Helenio Herrera no se conoce a otro entrenador con más ínfulas y necesidad de protagonismo. Dicen en la capital que el madridismo se identifica con él porque defiende al Madrid como nadie de las agresiones externas. ¿Qué agresiones? ¿Las de un calendario que le beneficia? ¿Las de unos rivales que salen más que motivados frente al Madrid? ¿No será que es el propio Mourinho quien genera esa sobrexcitación? ¿Cómo cree que recibirán al Madrid cuando vaya a Málaga? ¿Y de quién será la culpa, del calendario también? La historia y el palmarés del Real Madrid no necesitan de un salvador de la patria para poner las cosas en su sitio. El Madrid fue el mejor equipo del siglo XX sin necesidad de pelearse con nadie ni de arriesgar su señorío con absurdos trucos maquiavélicos.

La cuestión es que este tipo está peleado con el mundo. Con los periodistas, con los entrenadores rivales, con los jugadores contrarios, con los árbitros, con sus propios jugadores, con sus superiores y hasta con su presidente, a quien acusa veladamente de que no hace bien su trabajo controlando el calendario. ¿El Madrid  buscaba en él a un entrenador o a un defensor plenipotenciario? Al final va a resultar que el caballero está tan ocupado arreglando los males que aquejan al mundo que no tiene tiempo de centrarse en su verdadero trabajo, que no es otro que acabar con la incontestable superioridad del Barça. Y ese trabajo no lo está haciendo bien.



Puestos a pelearse, hasta tiene la desfachatez de humillar a su antecesor, Pellegrini, que pasaba por allí como quien no quiere la cosa y también ha recibido. Pellegrini, todo un caballero que a día de hoy hizo su trabajo en el Real Madrid mejor que él y sin llorar ni hacer ruido. Así es Mourinho, un dechado de soberbia. Y luego se queja de que le atacan. Claro, él va tirando chinitas y, cuando le rebotan, se queja. Parece que en este juego él pone las normas y sólo él tiene derecho a ejercer de faltón. Los demás, a escuchar y a asentir. Eso se lo permiten en Madrid, pero lejos de casa los enemigos se reproducen como setas. Y no por generación espontánea.

No quiero ni imaginarme cómo reaccionaría el entorno mediático madridista si Guardiola fuera así. Siendo como es, admitiendo que nada está ganado, que los rivales son muy buenos, que el Madrid es un grandísimo rival y hasta que Mourinho es el mejor, le llueven los palos. Pero son palos diferentes. A uno se le atiza porque no sabe vivir sin provocar y porque va dejando enemigos allí por donde pasa. Al otro por pura impotencia. Algo habrá que decir de este insolente que no permite ganar nada al mejor Madrid de la historia.

Le decía Mourinho a un periodista que él no se queja, sólo dice verdades. Pues eso, aquí no hay más verdad que los 7 puntos. Lo demás es bla, bla, bla. Parece evidente que el entrenador mejor pagado del mundo todavía no ha asimilado el 5-0.



Imma Pedemonte es periodista de TV3


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