2011-09-15 19:09 FC Barcelona Por: Administrador

Nuevo gesto de prepotencia y tiranía de Mourinho



La última barbaridad la ha perpretado Mourinho contra los periodistas que siguen al Real Madrid, los que son desplazados por sus medios con el fin de narrar las gestas del equipo blanco para hacerlas llegar a los aficionados.
En un arranque de soberbia, y contraviniendo las normas más elementales de convivencia que siempre ha caracterizado la relación del Real Madrid con los medios, Mourinho decidió dejar en tierra a los periodistas desplazados a Zagreb impidiéndoles regresar a la capital de España en el avión del Real Madrid y obligándoles a buscarse la vida como pudieran.
José Ramón de la Morena lo ha denunciado en la Cadena Ser. “Mourinho ha bajado a los periodistas del avión, y han tenido que buscarse la vida”. Así se escribe la historia del Real Madrid de Mourinho. Después de hacer una purga dentro del club para rodearse de gente que le garantizara una fidelidad absoluta, ahora la toma con los periodistas, los mismos que le han encumbrado y le han convertido en un consentido dándole todos los caprichos sin rechistar, como el de colocar a su ventrilocuo particular  -Karanka, o Charanga, como se diga- cuando no le apetecía justificar su sueldo ofreciendo sus impresiones a los socios del Madrid ante la prensa.
Han sido los propios medios afines al Real Madrid los que han ido alimentado al monstruo. No deben de extrañarse ahora de esta salida de tono de quien igual mete el dedo en el ojo a otro que decide dejar en tierra a los periodistas que le idolatran. Así es Mourinho. Así es el nuevo señorío del Real Madrid. Si no le rieran todas las gracias y no le hicieran el juego siempre, a lo mejor sería más persona y tendría otro trato con ellos. Igual se ha enfadado porque el parlamento de la Comunidad de Madrid no le ha concedido la medalla de oro y ahora no ríe forzadamente como cuando valoró el reconocimiento que el pueblo catalán le ofrece a Guardiola por su manera de ser más que por sus resultados.
Teatro, puro teatro. Y del malo. Mourinho, que tanta vergüenza siente por los demás, no se avergüenza de comportarse como un tirano. Ya le llegará su San Martín.




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