2012-01-19 12:01 FC Barcelona Por: Administrador

Ole y ole. Dedicado con cariño a Mourinho (1-2)



El Barça se mostró valiente. No perdió su estilo, aunque se enfrentó a la dureza, al antifútbol y a la benevolencia arbitral. Tremendo Puyol en defensa y fenomenal en ataque con un golazo de cabeza al saque de un córner. Un tanto que el Barça ya había merecido en la primera mitad.

 Los de Guardiola fueron superiores en todos los aspectos del juego. En disparos, en fútbol, en córners y en posesión, un aspecto en el que durante ciertas fases del partido el Barça llegó a tener hasta el 90 por ciento. Normal  que la afición del Bernabéu sólo aplaudiese un dribling de Altintop y obviamente el gol de Cristiano. 



 Mourinho planteó guerra en el centro del campo. Puso a Lass y al inefable Pepe para cortar el juego y la creación del Barcelona. Una estrategia previsible. Mejor destruir que crear para hacer frente al Barça. Un planteamiento de equipo pequeño, de estrecho de miras. 

La historia se repite

  El técnico del Madrid puso músculo y contó también con la connivencia arbitral. Muñiz Fernández parecía tener cocodrilos en el bolsillo de las cartulinas. Vio la amarilla Pepe y Coentrao, pero Sergio Ramos, por una fuerte patada a Alexis, Benzema, y otros jugadores del Madrid merecieron ver alguna tarjeta por un juego más que violento como Carvalho por la entrada por detrás a Messi.



 Pepe piso voluntariamente la mano a Messi en una acción y acabó descolocado y fuera de sus casillas. Las acciones del portugués tuvieron eco en Twitter. El delantero del Manchester United, Wayne Rooney comentó sobre Pepe: “What a idiot!” (¡Qué idiota!).

 El Barça volvió a encontrarse con sí mismo, con su mejor versión. Tuvo paciencia y pese a las dificultades, dureza y gol en contra a los diez minutos de Cristiano, supo sobreponerse, mantener su estilo y esperar dar la estocada. Puyol abrió el camino y un renovado Abidal sentenció. Destacó también un Alexis, eléctrico, profundo, que ya en la primera mitad estrelló un balón al larguero.

 Al final del partido se vio la impotencia blanca y la permisiva actuación del árbitro con los jugadores del Madrid. La pesadilla sigue para Mourinho… ¿Por qué?


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