2014-12-06 20:12 FC Barcelona Por: Administrador

Otro penalti de vergüenza para Cristiano y el Real Madrid



Joan Tubau

Cristiano Ronaldo suele acusar a los árbitros de robarle cuando su equipo no gana. Y hace el gesto con la mano, acompañándolo con el ya famoso "robar y robar". Pero eso, robar y robar, es lo que sucede en cada partido que disputa el Real Madrid. En el Bernabéu y fuera. Hoy, ante el Celta, no podía ser una excepción.



El Real Madrid estaba espeso, no encontraba el camino del gol. Sus delanteros no daban pie con bola y el Celta se iba adueñando del partido poniendo en aprietos al equipo madrileño en la primera mitad. Pero justamente cuando más torpe estaba el Real Madrid allí apareció el inefable Undiano Mallenco (el de la final de Copa Barça-Madrid en 2011, que consintió a los blancos repartir todos los palos que quisieron) para convertir en penalti un simple contacto de Johny sobre Cristiano Ronaldo.

Indignante la decisión arbitral, porque éste es un tema en el que ya llueve sobre mojado. Pero más patética aún la "actuación" de Cristiano Ronaldo, el tipo que se propone alcanzar todos sus objetivos a base de trampas. Hoy ha demostrado una vez más que es un "gran simulador" convirtiendo un leve contacto en el brazo en un derribo que le ha llevado a revolcarse por el suelo. Indigno comnportamiento de quien aspira a ser considerado el mejor futbolista del mundo. Los grandes futbolistas no necesitan hacer cuento ni hacer trampas ni revolcarse por el suelo para que pique el árbitro. Eso es cosa de mediocres. Los grandes futbolistas consiguen sus goles en buena lid y no necesitan que les piten un penalti cada dos partidos para que parezca que logran muchos goles. Cristiano Ronaldo hoy, teatrero y cuentista, se ha hecho un flaco favor a sí mismo ante el mundo. Un jugador así, que vive del cuento y de las trampas no merece ganar el Balón de Oro ni nada.

El Balón de Oro no puede ser para el mayor farsante, sino para el mejor futbolista.




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