2013-12-13 16:12 Real Madrid Por: Administrador

Pamplona, una plaza incómoda para el Real Madrid



Un Osasuna-Real Madrid es siempre sinónimo de partido de mucha tensión y es uno de los duelos más intensos de Primera División desde hace años. Aunque la tensión ha bajado en los últimos años, los dos conjuntos siguen protagonizando duelos vibrantes. En el Sadar, el Madrid ha vivido todos los colores, ha tocado el suelo pero también el cielo, como la liga que ganó con Schuster en la temporada 2007-2008.

En los años 80 la afición de Pamplona estaba más encendida que nunca y se llevó más protagonismo que los propios jugadores. En 1982, los aficionados más radicales lanzaron al campo un cuchinillo con una camiseta del Madrid que llevaba el número 7 del fallecido Juanito. Ese fue el preludio de una década en la que el campo de Osasuna se cerraría por incidentes en más de una ocasión. Por ejemplo, en 1986 Soso Gallego recibió una castaña en el ojo y un tornillo impactó en la cabeza de Valdano. Tres años después el colegiado Socorro González tuvo que suspender el partido por un petardo que estalló al lado del portero blanco Paco Buyo.



Ya en los 90, se produjo un hecho insólito en un campo de fútbol. El árbitro tuvo que mandar a Michel a tirar un córner en la otra esquina porque cuando se disponía a tirarlo en el lado que tocaba una lluvia de objetos invadió el campo. Por suerte, esta fue una de las últimas de la afición de Osasuna, pero no la última y es que en 2006 Casillas se desplomó después de recibir el impacto de un mechero en su cabeza.

En el Sadar, el Madrid también ha conseguido tocar el cielo. Fue en la temporada 2007-2008 con Schuster en el banquillo. Los blancos perdían en el minuto 83 pero dos goles, uno de Robben y otro de Higuaín dieron el triunfo y la liga a los blancos de forma matemática a falta de tres jornadas para el final. Los jugadores lo celebraron a lo grande en el césped ante una afición local que no se cansó de pitar.

Dejando de lado los famosos piques de Pizo Gómez con la Quinta del Buitre, el otro cara a cara más caliente fue el de Cristiano Ronaldo con Walter Pandiani. El portugués le preguntó al uruguayo cuánto cobraba y los dos se encararon en una disputa de titanes. Pandiani al finalizar el partido apuntó: “Quiero seguir jugando y todo se quedó en las palabras, pero en mi país a lo mejor habría tenido que pedir cita en el dentista en una situación como esta".



Sin embargo, en las últimas ocasiones que el Madrid ha visitado el Sadar ha hecho goles de auténtico lujo: el espectacular tanto que consiguió Benzema de volea a pase de Cristiano, o el impresionante gol del portugués desde 35 metros, que lo celebró enseñando la pierna e hizo rugir de rabia a toda la parroquia “pamplonica”.


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