2012-04-10 15:04 FC Barcelona Por: Administrador

¿Pasillo? ¿Alirón en el Camp Nou? ¡Qué chistosos!



La corte mediática del presidente Pérez Rodríguez quiso vender la piel del oso antes de cazarlo y ahora el oso anda suelto y herido y va a resultar muy complicado venderlo, porque este Barça tiene ciclo para rato. Existía mucho interés en la capital por acabar con el ya largo y humillante periodo hegemónico blaugrana. Por eso los diez puntos de ventaja obtenidos gracias a un par de tropiezos del Barça desataron la euforia del madridismo.

Y hacían cábalas. ¿Qué es mejor, llegar al Camp Nou como campeones y que el Barça haga el pasillo o quizá sería más humillante para el barcelonismo cantar allí el alirón? La vida es sueño y los sueños, sueños son, sostenía Calderón de la Barca. El Madrid ya ha vivido su momento de gloria en la historia reciente. Tiene su valor haber puesto en jaque al Barcelona y mandarlo a diez puntos. Pero la competición no se acaba hasta el último partido y con deseos no se ganan títulos. El Madrid empezó la temporada muy fuerte y Mourinho ha quemado a sus jugadores hasta dejarles sin gasolina en el tramo final del campeonato.



Ahora el Barça sólo tiene que ganar al Madrid en el Camp Nou (no hace falta repetir la manita) y esperar un nuevo tropiezo blanco que puede producirse en el Calderón, en San Mamés o con la visita del Sevilla. Tal y como están las cosas, da la impresión de que el Barça, ganando al Madrid, incluso puede permitirse un empate (Levante) en lo que resta de competición para conseguir su cuarto título de liga consecutivo. La historia está llena de precedentes de hundimientos de los equipos de Mourinho en las segundas vueltas. Y parece que esta temporada no va a ser una excepción. Ni siquiera con las evidentes ayudas arbitrales que ha gozado el Real Madrid parece que este año serán capaces de acabar con el dominio blaugrana.

Se han ilusionado con una serie de resultados ficticios que han necesitado de diez penaltis a favor por ninguno en contra. Es como en la Champions League, en donde el Madrid se ha plantado en las semifinales sin enfrentarse a nadie. Se dispara la euforia, pero no existe una base real para sustentar tanta alegría desbordada. Apalizar al Appoel de Nicosia no debería servir para desatar la euforia, pero sirve. Este año, por otra parte, el Madrid ya se ha enfrentado cinco veces al Barcelona: dos empates, tres derrotas y cero victorias. Esa es la realidad. El Barça podrá pinchar en Pamplona y los árbitros podrán apartarle de la victoria en Cornellà, en Getafe o en Valencia, pero a día de hoy el Madrid de Mourinho sigue estando un escalón por debajo del Barcelona. Pero no lo quieren ver y luego se llevan un disgusto. Es como lo de Cristiano Ronaldo, a quien hace dos meses ya veían como futuro Balón de Oro y resulta que el chico tiene serios problemas de psicomotricidad para mantener la verticalidad cuando pisa el área. Es lo que hay.

El Real Madrid vive en un clima de desquiciamiento total que puede servir para que el Camp Nou viva una auténtica fiesta dentro de quince días. ¿Pasillo decían? Qué mal están. Algún día descubrirán que la prepotencia y la soberbia no proporciona títulos.




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