2016-05-06 16:05 Real Madrid Por: Administrador

Patético Pep Guardiola: Quiso agredir a un fisio del Bayern



Carlos Muñiz Pep Guardiola se irá del Bayern de Múnich por la puerta de atrás. Llegó para igualar las gestas de su antecesor Jupp Heynckes, que no podían ser mejoradas porque le dejó a un equipo ganador del triplete, y se va a ir con el rabo entre las piernas, sin ganarse el aprecio ni la admiración de los aficionados y acaparando las críticas más feroces de una prensa que no está dispuesta a mimarle como le mimaban en Barcelona. La última salida de tono del entrenador catalán se produjo en el mismo túnel de vestuarios del Allianz Arena una vez consumada la eliminación del Bayern en la Champions League. Según ha desvelado el diario Bild, Pep tuvo un altercado, en el que también participó su sucedáneo de hermano simaés Manuel Estiarte, con uno de los fisios del Bayern, que lejos de acongojarse le plantó cara mientras Estiarte, su secretario,  iba diciendo "mierda, mierda".

A punto de llegar a las manos

Según la explicación de Bild, Pep se dirigió de forma grosera al fisioterapeuta descargándose la responsabilidad de la eliminación del Bayern y culpando a su ayudante de la derrota porque "Godín se ha recuperado, ¿por qué vosotros no podéis hacer lo mismo?". La respuesta del fisio, que no se acongojó, fue contundente: "Eso no es verdad. Tienes a todos disponibles menos a Robben y Badstuber". El tono se fue agriando y subiendo de decibelios hasta el punto de que tuvo que intervenir Franck Ribery para que no llegaran a las manos. Parecía inevitable que acabaran pegándose. Luego Guardiola destiló toda su ira contra el fisio en el vestuario y delante de todos los jugadores culpándole de la derrota del Bayern por no tener en el mejor tono físico a toda la plantilla del Bayern. Pep ha perdido el áurea que le acompañaba cuando disponía del comodín del mejor Messi para resolver los partidos. Ahora, desnudo y sin comodines, se muestra tal cual es: un entrenador normal, como cualquier otro, que poco o nada tiene del mito que nos han querido vender desde Barcelona. Eludir la responsabilidad de un fracaso descargando la culpa sobre un empleado al que, además, quiso agredir, es como poco muy barriobajero.  

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