2016-04-28 14:04 FC Barcelona Por: Administrador

Pedrerol no desperdicia la ocasión de atizar a Pep Guardiola



Pedro Riaño Lo de Josep Pedrerol con Pep Guardiola es casi tan enfermizo como el trauma mental que le ocasiona el FC Barcelona y sus continuados éxitos. Apeado el Barça de la Champions League, la presencia de Pep Guardiola es para el periodista madridista de origen catalán como si se tratara del mismo Barcelona. ¡Leña al mono! Ni siquiera la condición de catalán de Pep Guardiola sirve para calmar a la fiera que Josep Pedrerol lleva dentro contra todo lo que desprende tufo del Barça. Al contrario, el periodista de La Sexta bebe los vientos por Portugal más que por Cataluña, la tierra donde nació. Así se entiende su babeo nauseabundo hacia su ídolo Jose Mourinho, portugués, que se fue del Real Madrid con el "honor" de haber alcanzado la semifinal de la Champions tres años seguidos. Dando por sentando, que es mucho suponer, que el Bayern caiga ante el Atlético, que está por ver, en Jugones ya hablan de fracaso porque habrá acumulado un triplete de derrotas en la Champions. ¡Lo que va de ser portugués a catalán en La Sexta! El amigo portugués triunfó por llevar al Madrid a semifinales. El enemigo catalán es un fracasado si no gana la Champions (dos lleva ya con el Barça).

"Mou: tu dedo nos señala el camino"

El amigo portugués podía echarle la culpa de sus constantes fracasos en su etapa como técnico del Real Madrid al calendario, al césped, a los árbitros o al acomodador de la tercera gradería. Siempre tenía a su fiel Pedrerol dispuesto a babear con sus argumentos y, por supuesto, a darle la razón. Incluso cuando en una acción cobarde y rastrera agredió a Tito Vilanova por la espalda metiéndole el dedo en el ojo, Pedrerol presumió de tener en su plató la pancarta gigante que luego se exhibiría en el Bernabéu: "Mou, tu dedo nos señala el camino". Es la diferencia que Pedrerol entre ser portugués o catalán. El portugués puede quejarse del césped, el catalán no.  Un criterio como mínimo pintoresco para juzgar a unos y otros por el mismo argumento. Él sabrá por qué lo hace.

Pedrerol le tiene ganas a Guardiola

Pedrerol le tiene ganas a Guardiola. Impidió con el Barça que Mourinho, su amigo, el que alguna vez le ha concedido entrevistas, triunfara en el Real Madrid. No se lo perdona. Y no soporta que su ídolo de los banquillos esté en el paro después de la patada en el culo que le dieron hace unos meses en el club al que él siempre definió como de sus amores, mientras Guardiola sigue "fracasando" en el Bayern ganando un título detrás de otro y yéndose cuando él quiere y no cuando lo deciden sus derrotas, pocas por cierto, como le ha sucedido a Mourinho en el Chelsea. No tiene valor lo de Guardiola, sostiene Pedrerol y su entorno de colaboradores, porque la Liga alemana es muy mala. Tan mala que el octavo clasificado le puede meter el miedo en el cuerpo al Real Madrid y exigirle una proeza para alcanzar las semifinales de Champions.

Odio enfermizo y visceral a Guardiola

Los éxitos de Guardiola, principalmente en el Barça, ha generado un estado de excitación malsano entre la Caverna más radical y Josep Pedrerol no puede esconderlo cada vez que tiene oportunidad de atizarle. Hoy, por ejemplo. "El césped, la excusa de siempre para tapar errores" (también era la excusa de Mourinho), "excusas de mal perdedor" (como Mourinho), "planea la sombra del fracaso en su tercer año en el Bayern" (puede ganar el triplete, algo que el Madrid no ha logrado jamás), "Guardiola es la imagen del perdedor"... Y para honrar la memoria de Mourinho, Pedrerol se hadedicado a acusar al Bayern de equipo violento: "Un Bayern despiadado,  jugando al límite y mostrando su peor imagen". Y en el editorial se ha quedado descansado: "dejémonos de excusas de mal perdedor" (¿Por qué, por qué, por qué? ¿Será por UNICEF?), "el Atleti le tiene que demostrar a Guardiola que el fútbol se juega de muchas maneras y siempre gana el mejor. Y el mejor ha sido el Atlético". Sería bueno ver cómo lo arregla si el Bayern supera de forma convincente al Atlético en la vuelta sin necesidad de encomendarse al espíritu de Juanito. Sólo por verle la cara a Pedrerol valdría la pena que ese catalán odioso se plantara en la final de Milán para ganar su tercera Champions League, algo que no está al alcance del amado portugués, el que nunca ponía excusas de perdedor. El que presume todavía de haber llevado al Real Madrid a tres semifinales.

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