2013-02-02 20:02 FC Barcelona Por: Administrador

Josep Pedrerol se lava las manos en la campaña anti Messi



Dice Josep Pedrerol en su artículo de hoy en As: "Otra vez calentando. Ya estamos otra vez con las campañas. Me aburre este negocio. Os lo aseguro. Compañeros que desmienten la información de otros. Medios que se unen para defender a Messi de las presuntas acusaciones de la caverna. Pero, ¿dónde vamos a llegar? Pues, en esas estamos. Otra vez la guerra Madrid-Barça lanzada desde los medios para calentar el partido de vuelta. Y hay que posicionarse. Ponerse la camiseta y decir y escribir lo que toque. Me niego. Soy afortunado. En serio. Muy afortunado". Resulta cómico que quien ha calentado el ambiente, quien ha iniciado la campaña, quien ha puesto en marcha la guerra, quien ha hecho del off the record su medio de vida y un negocio, quien acusa sin pruebas, se borre del campo de batalla una vez encendida la mecha con su propio encendedor. Exactamente, ¿dónde vamos a llegar cuando se recurre a la calumnia enfundado en la camiseta de Florentino Pèrez?

Añade Pedererol: "Contar lo ocurrido no es hacer campaña contra nadie. No nos equivoquemos. Ocultado sería peor, mucho peor. Messi se mostró vulnerable en el campo e inquieto y faltón fuera de él. Aquellos que denuncian una campaña desde Madrid podrían recordar sus portadas llamando chulo y prepotente a Cristiano. ¿Lecciones de periodismo? No. ¿Campaña contra Messi? No. Gracias". Exactamente, no gracias. Pero, por desgracia, la campaña ahí está. Todo el mundo lo ha podido ver. Y Pedrerol lo sabe muy bien porque ha nacido en Punto Pelota. Cristiano Ronaldo tiene un historial, un comportamiento habitual en los campos de fútbol, a la vista de todo el mundo. Todos sabemos cómo es, cómo provoca al público, cómo provoca a los rivales, lo mal que encaja las derrotas...y las victorias, como da rienda suelta a su egoismo cuando marca un gol, cómo chulea a los rivales. Eso no es campaña, eso es constatar lo que sucede todas las semanas con Cristiano Ronaldo en todos los campos. Eso se ve, no hace falta que nadie lo explique en rigurosa exclusiva (o rigurosa filtración de quien marca la línea que debe seguir el departamento de propaganda).



Lo de Messi es otra cosa. Es no hablar del clásico. No hablar del corner que no fue y que dio origen al gol del Madrid. Es no hablar de la mano de Carvalho que debió significar su expulsión, es no hablar de la tarjeta que no se le enseñó a Cristiano, es no hablar del fuera de juego que no era y que impidió a Messi quedarse solo ante el portero, es no hablar de los zurriagazos animalescos que repartieron Xabi Alonso y Arbeloa. Hablar de Messi permite tapar las miserias del Madrid y desviar la atención a otra cosa que no sea fútbol, porque en ese terreno el Madrid, a quince puntos en la liga, es hoy en día un equipo pequeño. Por eso la propaganda se orienta hacia otro lado. Messi es el toro que mató a Manolete. Alguien que lo sabe nos lo ha dicho. Tu palabra contra la mía. Y ahí queda eso. Calumnia que algo queda. El uso de una conversación privada que no ha oído nadie se convierte en notición. Eso no es periodismo. Eso es puro cachondeo y ganas de provocar a la víctima. En este caso Leo Messi, a quien se quiere ensuciar su imagen y colocarla a la altura de la de Cristiano Ronaldo, como si Messi hubiera acusado alguna vez a los árbitros de robar, como si Messi a lo largo de su carrera hubiera mostrado algún tipo de provocación o respuesta hacia los públicos que le insultan, como si Messi fuera un tipo egoista de esos que se señalan el nombre cuando marca un gol o presume de musculitos, como si Messi fuera por la vida diciendo que es el más guapo, el más rico y el más bueno, como si Messi se pusiera triste por cualquier bobada cuando cobra a final de mes como un privilegiado...

"Quitémonos las máscaras. Ni Messi es un santo ni Cristiano el malo de la película", dice Josep Pedrerol. En eso está, no hace falta que lo niegue. Tiene un año por delante para aportar su granito de arena en la tarea de cambiar de manos el Balón de oro.  Empieza bien la campaña, que no es campaña. Pero hay que hacerlo mejor y subir el nivel. Esta no campaña no ha tenido repercusión internacional. Ha sido una chapuza de andar por casa. La próxima vez hay que montar un número más gordo, guapo de verdad, que resuene por todo el mundo. De lo contrario, será imposible convencer a los votantes de Singapur de que el bueno es Cristiano y el malo Messi. Pero hay que expresarlo bien, no vaya a ser que quede como le quedó a Callejón admitiendo que los buenos son el Barça y los malos el Real Madrid. El subconsciente juega malas pasadas, especialmente cuando el que escribe el guión no es el mismo que luego lo interpreta. Es entonces cuando aparecen los muñecos y se descubre el pastel.


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