2012-09-24 22:09 FC Barcelona Por: Administrador

Penalty, expulsión y decisiones polémicas de un árbitro con alma blanca



Fernández Borbalán le perdonó a Essien la tarjeta en el minuto 3 por tocar el balón con la mano. Cuando es un jugador del Madrid quien comete esta infracción, nunca es de forma voluntaria.

En el minuto 6 un empujón de Xabi Alonso por detrás derribando a un delantero rayista y cortando el contragolpe no es merecedor de tarjeta, lo que ha permitido a Xabi Alonso seguir zurrando el resto del partido sin ser expulsado.



En el minuto 9 tampoco es merecedor de tarjeta un derribo por detrás de Sergio Ramos cortando un avance del Rayo.

En el minuto 41 Arbeloa se lleva un balón con la mano y el árbitro no encuentra motivos para sancionarle, entre otras razones porque Arbeloa ya tenía una amarilla y hubiera significado la roja.

En el minuto 58 vuelve a tocar Arbeloa el balón con la mano. Para el Canal Plus es supuesta mano. Es la misma mano, o antebrazo, que sirvió para que a Piqué le expulsaran en Getafe, entonces "con toda justicia".



En el minuto 60 se produce un indigno y antideportivo placaje de Xabi Alonso a un delantero rayista. Una acción que acabó en tarjeta amarilla y que, naturalmente, fue protestada por Alonso pese a su meridiana claridad. Alonso debió ser expulsado en ese momento si el árbitro le hubiera enseñado tarjeta por su empujón por detrás en los inicios del partido.

No tuvo la misma suerte que Alonso Amat, el defensa rayista que vio como desde el suelo el balón iba a parar a su mano. El árbitro, ahí sí, vio clara intencionalidad: penalti y tarjeta para el rayista. Es el doble rasero de los árbitros, que tienen un reglamento para el Real Madrid y otro para los demás.

En el minuto 69 el árbitro pudo haber pitado penalty en una acción de Arbeloa, pero se lo ahorró porque eso hubiera perjudicado al Madrid y hubiera tenido que expulsar a Arbeloa. Mejor no pitar nada.

Finalmente, Xabi Alonso y Arbeloa acabaron el partido, pese a que merecieron dos y tres tarjetas amarillas respectivamente. Tuvieron más suerte que el rayista Casado, que sí vio las dos amarillas. Una vez más el Madrid acabó jugando contra diez y necesitando de un penalti para consolidar su triunfo en casa de un modesto.


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