2011-11-30 12:11 FC Barcelona Por: Administrador

Pep abandera el señorío del Barça



Si algo caracteriza al consagradísimo entrenador del Barça es su humildad y sobre todo, su respeto por los demás. Tras el partido de ayer, salió en rueda de prensa y además de alabar el trabajo de todos sus jugadores y especialmente de Villa, Messi y Alexis, aseguró que “no opino de las decisiones del árbitro” en referencia a la amarilla que vio Gerard Piqué. La frase siguió. “Tampoco lo hice tras los penaltis de Valencia y el fuera de juego de Getafe”, concluyó el de Santpedor.

Decisiones como las que comentó el propio técnico han marcado el rumbo de esta liga, ya que en caso de que se hubieran pitado algunos de las faltas que el Valencia propinó a Messi dentro del área o en caso de que el gol del propio argentino hubiera subido al marcador (recordemos que quién habilitó a Keyta no fue él, sino Míchel), el Barça tendría más puntos en su casillero. Sin embargo, Guardiola no sale con un trozo de papel desgarrado y mal doblado en el que apunta todos y cada uno de los fallos arbitrales que él ha interpretado como tal para notificarlo a la prensa en la rueda de prensa posterior al partido.



Si de algo se alimenta el fútbol es de las decisiones arbitrales, sean correctas o incorrectas. Eso le da vida y a su vez emoción. Una emoción que Guardiola no le quiere quitar al deporte rey, ya que por culpa de personajes como Mourinho el fútbol habría muerto, ya que según su punto de vista, tendría que pararse el partido para poder visualizar la jugada y determinar en función de la deliberación in situ, tal como se ha llegado a hacer en deportes como la NBA o incluso el fútbol americano. Sin embargo, debemos recordar que la esencia del fútbol es esa, la de convivir con la decisión de los árbitros e intentar remediarla con el buen juego en el terreno de juego en el caso de que haya sido errónea, no después del encuentro y con lloriqueos. No lo pudo conseguir el conjunto azulgrana ante el Getafe, pero no por ello arremete contra el estamento arbitral para excusarse de la derrota. De este modo, Guardiola es un entrenador que da ejemplo y que a su vez difunde unos valores que otros podrían aprender, en vez de comparecer ante los medios con un listado de supuestos errores arbítrales, tal y como hace el polémico y a la vez incansable entrenador (si es que así debe llamársele) del Real Madrid.


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