2014-04-17 16:04 FC Barcelona Por: Administrador

Pepe ejerce de matón y nadie le para los pies



Joan Tubau

Deportivamente., Pepe tuvo responsabilidad directa en el gol de Bartra, porque estaba allí, de espectador, viéndolas venir. Y es que lo suyo no es ni defender, ni atacar... ni jugar a fútbol. Lo suyo es apuntar a la tibia del rival, pisar manos, lanzar mocos, hacer cortes de manga, provocar de palabra, pisar tobillos, pellizcar en el cuello. Y, sobre todo, entrar a lo bestia, aunque a quien se lleve por delante sea a un compañero, como sucedió ayer con Carvajal.



Y, como no podía ser de otra manera, en el clásico de la final de Copa también se las tuvo con los jugadores del Barcelona. Roncero y compañía le calientan los casos, le convencen de que es un fenómeno y le lanzan contra las "fieras" del Barça para que se las coma. Y ayer, para no faltar a su cita con el juego sucio, su especialidad, se las tuvo con Neymar, al que agarró por el cuello mientras Mateu Lahoz miraba hacia otro lado. La respuesta del árbitro fue enseñar tarjeta al que agarraba por el cuello y el mismo castigo para el agarrado. Muy justo, sí señor. Un día este tipo hará algo muy gordo en un campo de fútbol. Ya lo intentó con Casquero, cuya vida peligró bajo sus tacos mientras estaba tendido en el suelo y el camorrista de taberna le pateaba con saña y sin piedad. Pero han habido más casos. Y tarde o temprano ocurrirá una desgracia. Y la culpa no será del tal Pepe, sino de quienes por una parte le han jaleado para que se comporte como un ser desquiciado y, por otra, de quienes le han consentido que entienda que el fútbol es eso que él hace. Entre el entorno amable de Pérez y los árbitros han acabado configurando la fisonomía de la "bestia" que siempre ataca cuando huele la sangre.


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